Cuando nos ponemos en las manos de Dios nuestra vida cobra valor y sentido

Cuando nos ponemos en las manos de Dios nuestra vida cobra valor y sentido

Cuando nos ponemos en las manos de Dios nuestra vida cobra valor y sentido porque puedes ser un violín de poco valor, pero si te pones en la sabia mano de tu Creador y Señor, enteramente sometido a su voluntad y atento a ella, tu vida puede producir acordes de gracia que hagan decir a las gentes lo que dijeron de los apóstoles «se conoce que han estado con Jesús».