Predicando en AM/Blanco y negro

Predicando en AM/Blanco y negro

La gente piensa que los ministros cristianos somos la alegría en pote, pero este oficio es un valle de convicción con pequeños montes de alegría. Lo más permanente es el gozo, fruto de las convicciones, no de los sentidos; y muchas veces hasta por eso tenemos que orar, pues también lo perdemos. Parezco una emisora de AM, en las que ni el rock, ni el merengue ni ninguna música muy elaborada se oyen bien, pero sí las noticias de un locutor ronco, mucho más, si son noticias buenas.

Leprosos anónimos

Leprosos anónimos

Todas las bocas se abrieron para pedir, sólo una boca se abrió para agradecer. Los leprosos eran diez. Los diez creyeron que Cristo tenía poder para sanar sus cuerpos. Los diez salieron a su encuentro. Los diez abrieron su boca para apelar a la misericordia del maestro. ¡Y los diez fueron sanados en el camino! Sin embargo, solamente uno regresó. Solamente uno abrió su boca para glorificar a Dios. Solamente uno se postró rostro en tierra humildemente a los pies de Cristo. Solamente uno dio las gracias. Todas las bocas se abrieron para pedir, sólo una boca se abrió para agradecer.

¿Qué es realmente un fruto?

¿Qué es realmente un fruto?

Perder nuestra vida a causa de Cristo es aquello que para los incrédulos parece una locura: dejar de vivir por nuestras propias fuerzas y para nuestra propia gloria para comenzar a vivir una vida de dependencia para la gloria de Dios. En un mundo en el que reinan la autocomplacencia y la autosuficiencia se podría decir que cuando ponemos nuestra vida en las manos de Dios para que se haga su voluntad y no la nuestra realmente morimos; ¡y así mismo encontramos la verdadera vida!