¡No somos un número más!

¡No somos un número más!

¡Todos somos imprescindibles! Si usted no existiera, el mundo no sería el mismo, porque fue creado por Dios como una persona única. Esto le otorga un gran privilegio, pero al mismo tiempo la suprema responsabilidad de relacionarse con Él de manera única, porque «sólo hay un Dios y sólo hay uno que puede ponernos en paz con Dios: el hombre Jesucristo» (1 Timoteo 2.5).