Para que Dios nos dé su gloria debemos entregarle nuestras cenizas

Para que Dios nos dé su gloria debemos entregarle nuestras cenizas

Dios quiere cuidar de nosotros, pero para permitírselo, nosotros debemos dejar de cuidarnos. Muchas personas quieren que Dios se ocupe de ellas mientras se preocupan o tratan de encontrar una respuesta, en lugar de esperar la dirección de Dios. En realidad, lo que hacen es revolcarse en sus propias «cenizas» y aún así, pretenden que Dios les dé gloria. Para que Dios nos dé de su gloria debemos darle las «cenizas».

Para que Dios nos dé su gloria debemos entregarle nuestras cenizas
(Photo by: Pixabay)

Le entregamos nuestras preocupaciones confiando en que Él puede y habrá de cuidar de nosotros. Hebreos 4:3 dice: «En tal reposo entramos los que somos creyentes (los que unimos, confiamos y descansamos en Dios)…»

Entramos en el reposo de Dios a través de la fe. La preocupación es lo opuesto a la fe. La preocupación nos roba la paz, nos desgasta físicamente y puede aun enfermarnos. Si estamos preocupados, no confiamos en Dios, y tampoco entramos en su reposo.

¡Qué gran negocio! Tú le das a Dios cenizas, y Él te da gloria. Le entregas todas tus preocupaciones y problemas, y Él te da protección, estabilidad, un lugar de refugio y plenitud de gozo, el privilegio de ser cuidado por Él.

Jesús no se preocupó, y nosotros tampoco debemos hacerlo.

El que habita al abrigo del Altísimo, se acoge a la sombra del Todopoderoso, Salmos 91:1 (cuyo poder ningún enemigo puede frenar).

Fuente: Cómo encontrar ánimo para cada día. Joyce Meyer. Editorial Peniel

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