Cuando llega la crisis surge también un pozo de esperanza

Cuando llega la crisis surge también un pozo de esperanza

Es mi deseo relatarle la historia de un buscador de agua y creador de pozos, en áreas desérticas del Estado de Idaho. Su nombre Howard Pilant, mejor conocido como «Pájaro Blanco». Este hombre sencillo y ordinario se volvió extraordinario, porque supo superar las sorpresas y escollos de la vida con coraje y determinación positiva, creyendo en su voluntad y la esperanza en Dios.

«Pájaro Blanco», fue un obrero diestro en los bosques de árboles de madera. Era hábil, hasta que un día uno de tantos árboles gigantes le cayó sobre su espalda, afectándole su salud. Y después de un largo reposo, regresó a trabajar, pero esta vez fue asignado al almacén.

 

Un lamentable día mientras trabajaba en el almacén, una estiba de árboles le cayó sobre su rostro, dejándole mal herido. Como consecuencia «Pájaro Blanco» tuvo que pasar otros meses más de reposo; mientras su familia esperaba ansiosa su recuperación ya que él era la única fuente de ingreso del hogar.

Una noche mientras meditaba en torno a su desdichada vida, vinieron a su memoria, recuerdos de la niñez. Recordó que cuando era niño su padre trajo a su casa a una persona diestra para hincar un pozo de agua, por la sequedad de la tierra donde vivían.

Cuando el hombre salió a hacer su tarea, el niño por curiosidad se fue detrás de aquel misterioso buscador de agua para verlo hincar el pozo. El niño observaba cada detalle, y cuando el misterioso hombre se detuvo en el camino, observó como el obrero diestro tomaba de un árbol, una rama en forma de horqueta.

Aquella horqueta se convertiría en instrumento de guía para encontrar el lugar donde se iba a hincar el pozo. El hombre se detuvo de pronto en el camino y dijo: «Aquí está el agua para el pozo», dejando al niño sorprendido de la magia de aquel diestro personaje.

Fue así, que aquel niño aprendió la técnica de hincar pozos. Aquel recuerdo en aquella cama le despertó el sueño de su nueva vocación. Es porque el ser humano es más que carne y hueso, es memoria y esperanza. Al poco tiempo, aquel hombre salió del hospital y se lanzó con un nuevo sueño y futuro trabajo.

Un día escuchó una noticia de una familia que había hecho varios intentos infructuosos de hincar pozos. «Pájaro Blanco», se prestó de voluntario y con la habilidad de su niñez, y su nuevo sueño, comenzó su nuevo oficio. Su fama se extendió hasta las Universidades donde fue llegó a disertar sobre la experiencia científica de buscar agua en áreas difíciles para hincar pozos.

Decía en sus disertaciones: «Este trabajo no es magia sino ciencia y habilidad. Los ríos cuando se secan dejan minerales a flor de piel y hay árboles que en sus ramas retienen los minerales y las horquetas son las mejores porque son dos ramas que se encuentran creando un ángulo y punto de encuentro con mayor concentración de minerales. Si tomas la horqueta con minerales y encuentras minerales en la tierra vas a sentir una vibración y ese será el indicio de que es el lugar donde está el agua y donde deberás hincar el pozo», aseguraba.

La experiencia de Howard Pilant, alias «Pájaro Blanco» nos parece excitante y despierta en nosotros la virtud de ser soñadores. Es por eso que hoy quiero contarte una experiencia de vida que espero te sirva para soñar y tener la esperanza de que hoy puedas tú ser la diferencia.

Cuando llega la crisis surge también un pozo de esperanza

En el año 1998, fui a un rutinario examen físico y laboratorios. El médico de cabecera me refirió a un cirujano especialista que me mandó hacer otros exámenes y días más tarde me llamó a su oficina para decirme que tenía un cáncer agresivo.

Fui sometido a una cirugía de emergencia y dos semanas más tarde regresé a la oficina del cirujano para revisión. Para mi sorpresa me informó que tenía dos noticias. Una buena y otra mala. La buena era que la cirugía había cumplido sus expectativas, pero la mala era que el cáncer había llegado a los huesos; es decir, tenía una metástasis.

Me quedé sin palabras pues ahora no sólo era cáncer, sino con metástasis. Esa noche no dormí y me encontraba impotente y sobre todo nervioso y con muchos pensamientos en la familia.

Yo recuerdo que estando acostado, alcancé la Biblia y leí al Apóstol Pablo, sobre la fe de Abraham. «Cuando ya no había esperanza, Abraham creyó y tuvo esperanza. La fe de Abraham, no se debilitó, a pesar de que ya estaba casi muerto. Su fe fue más fuerte, aun contra esperanza» Romanos 4.18-20.

Cuando leí este pasaje me dije: «Yo tengo fe y lo que tengo que hacer es usar mi fe, fue el regalo de Dios, que he recibido en Jesucristo» .En ese momento yo di ‘el salto de la fe’ Y dije en alta voz:«Bendeciré al Señor con todo mi corazón, no olvidaré ninguno de los beneficios ya recibidos».

Yo estaba recitando un Salmo bíblico con sentido urgente para mi vida (Salmo 103.1) y seguí repitiendo «Señor te bendeciré en todo tiempo». En ese momento comencé a recordar los muchos momentos difíciles que habían ocurrido en mi vida donde Dios había sido mi ayudador. Fueron tantos que a las cinco de la mañana estaba dando gracias a Dios y dije en ese momento: «¡Oh Dios, tú eres mi sostén todavía!»

Por la mañana me levanté y me escapé a caminar dos millas por la vecindad y después de doce años todavía sigo caminando bendiciendo al Dios de mi sanación y salvación por la bendita gracia de nuestro Señor Jesucristo.

Hoy canto, como el cantautor y digo: «Mi vida está llena de ti. Yo sé que estás en mí. Es como un río que baña mi alma como agua fresca que inunda mi ser».

Pájaro Blanco encontró el pozo de la dicha en un recuerdo maravilloso. Yo también lo encontré hace mucho tiempo y es por eso que canto así. Hoy solo te pido que hagas lo mismo. Las bendiciones de Dios son para sus hijos. Es solo cuestión de dar el salto de la fe.

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