Ausencia y Futuro

Ausencia y futuro

Más que antes, hace poco comprendí en qué medida me afectó la ausencia de mi padre desde que cumplí los ocho años de edad. Pero lejos de utilizar estas líneas para expresar un sentimiento familiar y privado, me permito ir más allá y compartir con usted una reflexión personal. Y tiene que ver con dos palabras: ausencia y futuro.

Me llamó la atención leer – no mucho tiempo atrás – la siguiente expresión de parte de un reconocido líder de mi país, quien durante una entrevista periodística señaló: «No debemos quedarnos totalmente fijos en una parte de la historia, puesto que cuando la memoria es paralizante, no sirve para nada».

Fue entonces cuando me detuve a pensar acerca de las veces en las que me concentro en los recuerdos de mi pasado. Como fruto de este balance personal, comprendí que es absolutamente estéril fijar la memoria en el pantano de las acciones realizadas (hayan sido buenas o malas) y que, por el contrario, es completamente útil, valioso y positivo desarrollar nuestra vida por el «sendero» de las lecciones aprendidas, guiados por una constante actitud proactiva, es decir: una mirada positiva hacia la vida.

Para ser más claro: en mi propia situación entendí que, si invierto mis energías en la autocompasión y el lamento debido a la ausencia de mi padre, de una u otra manera llegaré a desatender la formación del hombre que cada día debo «construir» en mi persona, de cara hacia el futuro.

Me conmueve la honestidad y la autoridad con que San Pablo expresa el asunto: «No quiero decir que yo haya logrado ya hacer todo lo que les he dicho, ni tampoco que ya sea yo perfecto. Pero sí puedo decir que sigo adelante […] Yo sé muy bien que todavía no he alcanzado la meta; pero he decidido no fijarme en lo que ya he recorrido, sino que ahora me concentro en lo que me falta por recorrer. Así que sigo adelante, hacia la meta» (Filipenses 3.12-14 – TLA).

En otras palabras: ¡siga hacia adelante! ¡No se concentre negativamente en su pasado! Sea que haya experimentado la ausencia de un ser querido o en este momento sufra el abandono, la soledad y la incomprensión de los demás, sepa que, si usted confía en Dios, a través de Jesucristo, podrá proyectar y construir su vida sobre la base firme del amor, el perdón y la valentía de empezar una nueva etapa. Se lo aseguro… ¡por experiencia propia!

CRISTIAN FRANCO
© 2006 – Todos los Derechos Reservados – Se concede permiso para el reenvío mientras se conserve la integridad del texto, incluyendo su autoría.

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