He estado siguiendo al Señor por un poco más de 30 años. Y como he visto el desfile, algunos de los que yo sabía que en sus 20 y 30 años eran los cristianos más celosos, devotos y comprometidos son ahora, en sus 40, ateos.
Cada uno de ellos comparte una de las tres cosas en común:
Eligieron sentirse ofendidos por Dios cuando Él no cumplió con sus expectativas.
Eligieron amargarse con los demás cuando éstos no cumplían con sus expectativas.
Hicieron provisión para la carne y cruzaron una línea invisible y fueron superados por completo por ella.
Aferrándose a la fe y buena conciencia algunos han rechazado esto y les han hecho naufragar su fe (1 Timoteo 1:19).
Del mismo modo, algunas de las personas que afirmaban ser totalmente dedicadas a la visión de la misión central de Dios, más tarde la abandonaron para llevar una vida más fácil, menos costosa, más popular y conveniente.
Ellos presentó el capítulo 11 de su progreso espiritual.
El que recibió la semilla que cayó entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa (Mateo 13:22).
No hay garantías cuando se trata de nuestro caminar con el Señor. Lo que Dios sabe que los mortales no lo hacen.
La verdad es que todos nosotros estamos colgando por la gracia. Todos los días.
“El que persevere hasta el fin, éste será salvo”, dijo Jesús.
Juan escribió: “Salieron de entre nosotros, pero en realidad no nos pertenecen. Porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que mostraran que ninguno de ellos pertenecía a nosotros “(1 Juan 2:19).
Toda la cultura está presionando en nosotros para sacarnos fuera de la vista de la pelota. Para desviar nuestra atención de Jesús hacia la carne, el mundo, y las tentaciones del enemigo. Egipto, Babilonia y Sodoma nos gritan todos los días de cada trimestre.
Por consiguiente, todos necesitamos un estímulo para seguir adelante con el Señor. . . para mantener a Cristo ante nuestros ojos.
Tambalear al borde de la bancarrota espiritual, no es divertido, pero es una bandera roja para motivarnos a buscar ayuda espiritual. Y para recibirla.
Si estás abajo, usted puede apostar a algún cristiano que esté levantado. Y cuando éste se encuentra abajo, usted puede devolver el favor.
¿El antídoto a la bancarrota espiritual?
Mirad, hermanos, que ninguno de ustedes tenga un corazón pecaminoso e incrédulo que le aparte del Dios vivo. Sin embargo, animaos unos a otros todos los días, siempre como somos llamados, de modo que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. Hemos venido a compartir en Cristo si nos mantenemos firmes hasta el fin en la confianza que tuvimos al principio (Hebreos 3:12-14).
De acuerdo con el escritor de Hebreos, el antídoto para un corazón incrédulo duro, el engaño del pecado, y la separación del Dios vivo, es el estímulo mutuo. La bancarrota espiritual puede ser evitada. Consideremos cómo podemos estimularnos al amor y a las buenas obras (Hebreos 10:24).
Reconocimiento: Frank Viola
Por Eliezer Torres
Esta mañana recibí una linda sorpresa cuando mirando al cielo contemplaba el toque del un tímido rayito sol que desplazaba sigilosamente las juguetonas nubes en una mañana hermosa de la primavera. Maravillado de tan lindo espectáculo, declaraba a Dios, una oración de acción de gracias. Es que cuando la presencia de Dios nos acompaña, la musa de los ángeles nos arropa y salen a flor de sabios los recuerdos que nos eternizan.
Aquel diminuto rayito irritó mis ojos sacándome una lágrima al recordar a mi madre que se eternizó hace muchos años. Al observar las distintas y variadas nubes descubro en mi imaginación una particular nube que me declaraba una sonrisa. Era la misma sonrisa que tantas veces fueron motivos para afirmar aquellos valores que me proyectaba junto a mi padre que la acompañaba.
No hay nada más provechoso que la sabiduría que nacen de kas palabras vivas de la Biblia y que se encarnan por medio de la fe en Jesucristo. Este domingo estaremos celebrando: EL DIA DE LAS MADRES, y en los púlpitos de muchas iglesias se estará proclamado las virtudes de las madres.
En el Antiguo Testamento vamos a tener al sabio Salomón inspirado por Dios diciéndonos las virtudes de una madre. En primer lugar una madre es virtuosa y sobrepasa “Las piedras preciosas por ser digna de confianza. Su fidelidad no pondrá en el esposo los celos, porque sabe que no hay traición en ella y si confianza. Se tornará también directora financiera orquestando los asuntos financieros de la familia”.
“El corazón de su marido está en ella confiado, Y no carecerá de ganancia.” (Prov. 31:11-18).
La madre virtuosa la vamos a ver aun cuando su lámpara no se apaga de noche. Y no es solo ampliando los quehaceres del hogar, hablando confiadamente con Dios. Ella teme al Señor la muestra de ese temor la vemos cuando en el embarazo de los hijos, siente la nueva vida en vida y eleva mirada al cielo dando a Dios las gracias por la aventura de la maternidad. Durante los largos días del embarazo, incómoda, ansiosa y con temores callados, se mantiene orando diciendo tal vez “En tus manos estoy, me siento confiada”. Cuando llega el día del trance un ruego musitado sale del alma “Cuida mi criatura” y al primer llanto que escucha de la criatura aun en su dolor mira al cielo diciendo “Te alabo Señor, gracias Señor”.
Fue al templo y vistiendo a la criatura con sus mejores galas lo ofreció al Señor diciendo: “Bendice, Oh Dios, a mi hermosa criatura.” Es con ese mismo temor que lo llevará a la escuela a aprender a vivir en Tu presencia. Pronto el niño alimentará sus facultades para ponerlas al servicio de su familia y los demás. Su madre hablará con su Padre celestial y le dirá: ” Dale tu dirección Oh Señor.”
“La mujer que teme a Dios, esa será alabada, Dadle del fruto de su manos, Y alábenla en las puertas sus hechos. (Prov. 31) “
Los primeros que la alaban son sus hijos, pues por ser los más cercanos, perciben los efectos de su actuación, diciendo ” Bienaventurada”. Luego su esposo se une al coro para decirle: “Muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas”. Ahora responderán los demás: “Alábenla en la puerta sus hechos. ¿Quién ES ESTA MUJER? La respuesta está presente: “Engañosa es la gracia, y vana es la hermosura; La mujer que teme a Dios, ésta será alabada”. (Prov.31:30)
Datos del autor
El Rev. Eliezer Torres es pastor retirado con una larga y fructífera trayectoria pastoral. Después de pastorear por más de 30 años en Puerto Rico, se trasladó con su familia a la ciudad de Weston, Florida, donde reside en la actualidad.
“Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quien sirváis; si a los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del rio, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josue 24:15)
Se estaba poniendo el sol en la vida de Josué, y con una fuerte convicción de lo que significa servir a Dios, el patriarca arenga al pueblo y les plantea la necesidad de una definición espiritual. Nuestras convicciones pueden ser influenciadas por experiencias pasadas o por el medio ambiente en que vivimos, la verdadera fe solo se sostiene por la experiencia intima con Dios.
Hay tradiciones que no deben conservarse; hay modelos que no son dignos de imitarse. Tenemos que cuidarnos de la presión social, se necesita tener una convicción sólida para mantenerse en minoría y seguir creyendo. Servir a Dios aunque no sea la decisión más popular es la más acertada sin duda.
Estamos ante una resolución que envuelve nuestra familia. Bien valdría la pena volver a la era patriarcal, cuando el padre de familia determinaba el curso a seguir en materia moral y espiritual. La glorificación de la independencia de criterios ha desmembrado a la familia, y ya no podemos decir: “Yo y mi casa” hoy por hoy tenemos muchas casas y pocos hogares, familias fragmentadas y muy poca convivencia. ¿Hasta dónde podemos contar con la familia? Yo y mi casa serviremos a Jehová:
Es la resolución que da dirección a la vida moral y espiritual de la familia;
Es una declaración de resistencia a las tendencias del pasado o del presente,
Es una afirmación de actividad continua que no se reduce al pasado ni se confunde con el presente.
Es la definición de una relación y no de una religión; es un compromiso de lealtad a Dios y de compañerismo en el nucleo familiar.
Dios nos conceda como padres poder afirmar como Josué, no solo nosotros, sino toda nuestra familia se compromete a servir al Señor en cumplimiento de la promesa : “Y serás salvo Tú y tu casa”.
Pastor Rivera Tormos
La resiliencia “capacidad para superar el fracaso”
Por Jorge Cotto
Una de las biografías más extraordinarias de todos los tiempos es la de Abraham Lincoln. Aunque el nombre de Lincoln es sinónimo de esperanza y libertad, no puede ser ignorado que muchos de los capítulos de su vida se caracterizaron por el dolor, la angustia y el fracaso. La vida de este famoso personaje fue marcada por diversas experiencias adversas que demandaron de él una firme respuesta.
La historia registra que antes de llegar a la cúspide, el decimosexto Presidente de los Estados unidos soportó una cadena de adversidades poco envidiable. Previo a su victoria como político y líder, experimentó tiempos difíciles en varias áreas de su vida. Sufrió golpes que lo tambalearon hasta casi derribarlo y pérdidas que lo estremecieron amenazando su paz y felicidad.
El record de caídas, fracasos y derrotas de Lincoln es largo y extenso. La primera prueba de fuego fue de carácter económico. Su negocio quebró. Luego de esta mala experiencia sufrió una cadena de reveses que parecía no tener fin. En 1832, perdió las elecciones para conseguir un puesto en la Legislatura. En 1834 fracasó por segunda vez en el campo de los negocios. En 1835 murió su novia. En 1836 tuvo una crisis nerviosa que casi lo lleva al suicidio. En 1838 perdió por segunda vez en sus aspiraciones para un puesto político. En el periodo de 1843 a 1846 fue derrotado en varias ocasiones al intentar ocupar una silla en el Congreso de la nación. En 1856 fue derrotado cuando se postuló para vicepresidente. En los años 1855 y 1858 perdió la elección para una posición en el Senado. Como si esto fuera poco, en más de una ocasión sufrió severas depresiones que lo debilitaron emocionalmente. Sin embargo, a pesar de este patrón de innumerables derrotas y decepciones, Abraham Lincoln logró lo impensable. En el año 1860 se levantó de todos sus fracasos y venció en las elecciones presidenciales, convirtiéndose así en el decimosexto presidente de los Estados Unidos.
La historia de este hombre me mueve a hacer las siguientes preguntas, ¿Cómo logró Abraham Lincoln superar sus fracasos? ¿De dónde obtuvo las fuerzas para levantarse y lograr el triunfo? ¿Qué le permitió hacerlo? Algunos contestarían estas interrogantes afirmando que este hombre era un tipo “incansable”, sabía lo que quería y aunque seguramente cada uno de sus “fracasos” lo tumbaba por momentos, ninguno de ellos logró quitarle el deseo de volver a empezar. Otros darían crédito a su tenacidad y determinación para no dejarse vencer fácilmente por las derrotas. No faltaría el que dijera que alcanzó el éxito gracias a su espíritu de perseverancia.
Cada una de estas respuestas tiene algo de verdad, pero lo cierto es que Lincoln venció porque hizo uso de una de las más poderosas armas que Dios le ha dado al ser humano: la resiliencia. Esta es la capacidad humana para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e incluso ser transformado por ellas.
El término resiliencia viene de la palabra en inglés “resilience” que no tiene una traducción exacta en español, pero que significa capacidad de rebote (bouncing back, pararse otra vez), una cualidad muy particular para resistir que evidencian los seres humanos sobrevivientes de crisis severas. Significa “rebotar” como una bola o un resorte después de una experiencia difícil.
Abraham Lincoln demostró contar con un gran espíritu de resiliencia. Estaba conciente de la facultad que tiene el ser humano de salir adelante a pesar de la adversidad. Conocía muy bien el potencial que poseía para emerger de una experiencia aplastante con cicatrices pero fortalecido. Descubrió además, la habilidad que tenía de resistir a la presión y rebotar de la crisis con nuevos bríos.
La historia de Lincoln nos recuerda que Dios puso un espíritu de resiliencia en cada ser humano. Es decir, todos tenemos la capacidad de levantarnos luego de la tormenta y comenzar de nuevo más fortalecidos y firmes. El Señor de la vida espera que ante las situaciones difíciles hagamos uso de esa herramienta que nos ha regalado. A través de la palabra del profeta Isaías, Dios nos llama a ser “resilientes”. ¡Levántate y resplandece, que tu luz ha llegado! ¡La gloria del Señor brilla sobre ti! Is. 60.1-2.
Esta palabra es el recordatorio de que Dios nos ha creado con la capacidad de levantarnos después la adversidad, trauma, tragedia y tormentas de la vida. El nos llama a “rebotar” luego del problema, porque sabe que nos diseñó con la habilidad para sobreponernos a las dificultades y lograr salir no solamente a salvo, sino aún transformados por la experiencia.
Ante el fracaso y la derrota no olvides que tienes la capacidad de rebotar, es decir, de levantarte y conquistar el porvenir. ¡Levántate!
Datos del autor
El Rvdo. Jorge R. Cotto es Pastor Ordenado
de la Iglesia Cristiana Central Discípulos de Cristo [Central Christian Church] ubicada en la Calle Menores 222 en Coral Gables, Miami, Fl,
Además de su labor ministerial como pastor, el Rev. Cotto ha servido en diversas posiciones del concilio a nivel Regional y Nacional como moderador de la Junta Nacional Hispana Bilingüe y moderador de la Comisión Pastoral de Ministerios Hispanos.
El mensaje del Rev. Jorge Cotto ha trascendido bendiciendo muchas vidas a través de su programa radial Parábolas de Hoy el cual se transmite por diversas estaciones de radio en Miami. Parábolas de Hoy es una ilustración contemporánea a la luz de las escrituras que invita al radio oyente a reflexionar sobre varios temas de la vida cotidiana a través de figuras y anécdotas históricas y contemporáneas.
Posee un Bachillerato en Artes de la Universidad de Puerto Rico y una Maestría en Divinidad del Centro de Estudios Teológicos de la Florida.
Cuando uno está consciente de que somos templo del Dios vivo. De que la “palabra viva” va creciendo por medio del Espíritu en nuestra mente, entonces se devela y se van aclarando muchas cosas que antes no entendíamos. El Apóstol Pablo, un experimentado en quebrantos dijo: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan para bien, esto es, a los que conforme a su propósito, son llamados. (Romanos 8: 28)
En una cultura hambrienta por la comodidad. El deseo de evitar el dolor y solo desear el éxito, el tiempo libre, pasatiempo que produzca deleite y que todo le caiga de sombrilla, nos hace vulnerables de vivir en medio de la dificultad. Un resbalón en el hielo, conflictos en el hogar, un jefe problemático, un techo gotereando, problemas financieros hace que prevalezca una actitud de coraje sorpresivo y resentimientos a flor de piel. He aquí que surge la expresión: “La vida es injusta y hasta cruel”, y el resentimiento resalta a flor de piel.
El Apóstol, un sobreviviente de toda calamidad reta a este tipo de mentalidad, cuando es capaz de decir: “Todas las cosas obran para bien”. Es como decirnos que en medio de la enfermedad emerge la restauración. En la pobreza se descubre la riqueza y por medio de la debilidad alcanzamos la fortaleza. Esto es un lenguaje distinto. Jesucristo me restaura por medio de la enfermedad. En la pobreza Cristo me enriquece y en la debilidad Cristo, me hace más fuerte. Yo no entiendo por qué suceden cosas malas, ni tampoco entiendo como Dios las usa con propósito. Solo sé que lo hace. Tener la ventana abierta de la fe, provoca en nosotros una nueva mentalidad.
El poeta dice: “Como barco de papel que tiene al Capitán aferrado al timonel, navega por la vida con entusiasmo y optimismo el hombre aquel que en la esperanza alberga un nuevo porvenir.”
Lo heroico de ser humano descansa en enfrentar la brevedad de la viva y la fragilidad de su conducta infrahumana y dar el “salto de la fe” sintiendo fibras de eternidad y el llamado a la esperanza que lo ubica como hijo del Creador para ser auténtico. Esto se llama capacidad para adorar. Adorar es la acción que nos reconcilia con nuestro Creador y Padre nuestro por medio de Jesucristo.
El concepto cristiano de un Dios que se encarna para despertar conciencia a los humanos es milagroso. Un Dios que se hace semejante al humano para hacerle ver su naturaleza animal deshumanizante capaz de matar la capacidad de realización (El Cristo que muere en la cruz). El espejo del hombre que ha perdido su esencia, su razón de ser y hacer. La obra dramática de la resurrección, es más fascinante todavía porque expresa la acción del verbo amor como fuerza vital para una nueva humanidad. Una nueva humanidad que nos reconcilia con el Creador, cuyo nombre es Amor y se hace acción es su Hijo amoroso. Una nueva humanidad ha de surgir por la acción del Amor. Una nueva humanidad que ha logrado una reconciliación consigo misma por medio del Cristo que se hace uno con la humanidad y con Dios.
Hay un pasaje bíblico muy ilustrativo que nos presenta a Jesús dormido en la barca de sus amigos pescadores. El episodio toma fuerza cuando inesperadamente surge una tempestad. Los amigos discípulos se turbaron mientras Jesús dormía en un rincón del barco. “Jesús, despierta que perecemos”, dijeron los amigos, expresando fragilidad y debilidad. El Maestro reprendió los vientos y estos cesaron y se hizo bonanza. Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe?…….. ¿Dónde está vuestra fe?….. ¿Dónde está tu fe?… La Fe es un don que en ti, en tu ser interior, deja que salga a flor de piel. La palabra viva de Dios la despierta en ti. No está en las profundidades de los océanos profundos, no está en los cielos infinitos, solo en tu interior.
“Despiértate tú que duermes y te alumbrará Cristo.”
Datos del autor
El Rev. Eliezer Torres es pastor retirado con una larga y fructífera trayectoria pastoral. Después de pastorear por más de 30 años en Puerto Rico, se trasladó con su familia a la ciudad de Weston, Florida, donde reside en la actualidad.
Por Eliezer Torres
El Río Jordán es el más caudalosos de los ríos en la región de Palestina, conocida como la Tierra Santa. Es un río que siempre está fluyente dando de sus aguas al mar de Galilea. Éste a la vez fluye sus aguas hasta llegar al Mar Muerto.
El Mar Muerto está como su nombre, sin vida. Está lleno de todos aquellos minerales como el azufre que sus componentes destruyen la vegetación y los seres vivientes que viven en el mar. La razón inequívoca por su mortandad es que toda agua rebosante y caudalosa la acumula para sí misma y nada la comparte. La moraleja es visible cuando comparamos el rio Jordán, el mar de Galilea con el mar Muerto. Tanto el Río Jordán como el Mar de Galilea comparten, se dan y por eso, son aguas caudalosas. No así el mar Muerto que por no compartir sus aguas no tiene vida, está muerto y en penumbra.
Uno de los Salmos más escuchados por todos es El Salmo veintitres (23) Jehová es mi Pastor. El escritor es el David en su senectud, en los últimos años de su vida. El salmista confiesa con dulzura y alegría: “Mi copa está rebosando” y sigue diciendo: “ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida.”(salmo23:5)
Sólo una vida rebosada puede decir: “Jehová es mi pastor nada me faltará…. Aunque ande en valle de sombra y de muerte, No temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo.”(Salmo 23: 1-4)
Hay en estos versos de este hermoso Salmo, algo que se añade a la moraleja anterior y es que hay que dar de lo que se tiene con agradecimiento y cuando así lo hacemos sale del interior “ríos de agua viva”. La vida rebosa de misericordia del amor que viene de Dios que es nuestro pastor.
Hace algunos años escuché en la radio y la televisión una linda canción: “We are de world” cantada por un grupo de artistas roqueros muy conocidos tales como: Michael Jackson, Diana Ross, Steve Wonder, Harry Belanfonte y otros. La canción traducida diría de esta manera:
Ha llegado el tiempo en que todos necesitamos un llamado. Cuando el mundo entero debe unirse en Uno. Hay personas muriéndose y es tiempo de darle una mano a la vida. Que es el regalo más grande y hermoso de todos. No debemos ir pretendiendo día a día que alguien en algún lugar haga el cambio, enseguida; Todos somos parte de la familia grandiosa de Dios. Y sabes, El Amor es lo que todos necesitamos.
Coro
Somos el mundo, somos los niños, somos los que haremos el mundo más brillante. Así que comencemos a dar……Estamos tomando una decisión; Estamos salvando nuestras propias vidas. Es cierto, haremos un mejor día, Tú y Yo.
Cuando cantamos una canción como esta, nuestras vidas se tornan rebosantes. A veces pienso que otros están cantando nuestra canción. La estrofa de este cántico terminna diciendo: “El Amor es lo que necesitamos.” ¿Por qué no permanecemos en este estado de satisfacción, paz, gozo, amor y plenitud y tendemos a debilitarnos cayendo estrepitosamente en la vaciedad de espíritu? ¿Es que no mantenemos “la ventana de la fe” como Daniel el profeta? Es que necesitamos la fe en el amor de los amores y para esto tenemos que tener siempre abierta “la ventana de la fe”.
El Libro de Daniel, nos ofrece un vivo ejemplo de tener una vida de fe vigorosa aun cuando siendo un exilado en tierra extraña (Babilonia) es capaz de mantener una ventana abierta para mantener y vivir una experiencia rebosante en medio de una circunstancia difícil.
El rey Darío, constituyó ciento veinte (120) sátrapas, para que gobernasen todo el reino. Y sobre ellos tres gobernadores de los cuales Daniel fue uno de ellos. Daniel demostraba ser mejor que los dos gobernadores y el rey pensó nombrarlo sobre ellos. Así que estos dos gobernadores buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado con el reino; pero no hallaron falta contra él en relación con la ley de su Dios. Fue entonces que se unieron y le pidieron al rey Darío que promulgara un edicto real ordenando que cualquiera en el espacio de treinta (30) días demande petición de cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey sea echado en el pozo de los leones.
Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró a su casa, y abierta las ventanas de su cámara que daba a Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de Dios, como lo solía hacer antes. Al verlo orando los enemigos lo acusaron al rey y el rey fiel al edicto que había firmado lo sentenció al pozo de los leones. Daniel fue echado al pozo de los leones pero el Dios en el que él había confiado lo libero. Su testimonio ante el rey Darío, tuvo grandes consecuencias. Escribió la siguiente ordenanza:
“Que en todo dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su reino no será jamás destruido y su dominio perdurará hasta el fin. Él salva y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; Él ha librado a Daniel del poder de los leones. (Daniel 6: 26-27)
La vida misma nos da una enseñanza. El cofre de la vida no se puede dar el lujo de tenerlo vacía. Una vida vacía se torna agria, seca, hueca, fría, desabrida, absurda y sobre todo peligrosa. No tiene dirección. Sin rumbo como las nubes blancas que corren según el viento. Es como si el amor no existiera. Es sencillamente una vida sin temor a Dios. Jesús dice en Mateo: “El que no es conmigo, contra mí es; el que conmigo no recoge, desparrama. (Mateo 12: 30) “ O haced el árbol bueno, y su fruto es bueno, o haced el árbol malo, y su fruto será malo; porque por el fruto se conoce el árbol.” (Mateo 12: 33) “El hombre bueno, del buen tesoro del corazón sacas buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.” (Mateo 12: 350)
Un cofre vacío no tiene paz consigo mismo, solo contiendas y desasosiegos. “No conocieron caminos de paz, ni hay justicia en sus caminos, su veredas son torcidas, cualquiera que por ella fuere, no conocerá la paz. (Isaias59:8) No dejes que el descontento, el hastío y las quejas se tornen expresiones de todos los días.
Después que el autor del libro de Eclesiastés escribiera sus primeros doce (12) capítulos terminó diciendo: “Vanidad de vanidades, dijo el predicador, todo es vanidad. El fin de todo discurso oído es este: Teme a Dios y guarda sus mandamientos.” Eclesiastés 12:1
Mi invitación es sencilla: Si quieres vivir una vida de calidad. De excelencia, paz, y libertad y con esperanza solo te diría: Mantened siempre abierta la “ventana de la fe” y descubrirás la grandeza de Dios.
El profeta Daniel le dio un consejo al rey Nabucodonosor diciéndole: “redime tus pecados con justicia y tus iniquidades haciendo misericordias para con los oprimidos, pues tal vez será esto una prolongación de tu tranquilidad.” (Daniel 4: 27) Ya al año había olvidado el consejo del Profeta, cerrando “la ventana de la fe” terminando su vida en ruina inevitable.
La clave de Daniel siempre fue mantener “la ventana de la fe” abierta siempre. Así el amor de Dios fluía en acción continua, rebosando de firmeza y gozo en la confianza en Dios. Aquello que sentía era más grande que la emoción o sentimiento. No era cuestión de ánimo momentáneo como lo son la ira, tristeza, alegría resentimientos, etc. Es cuestión de amor del bueno.
La Biblia dice: Dios es amor. Dios es fiel a Su nombre. Es más que sustantivado, es verbo (amor). Dios es acción. Tanto fue su amor por la humanidad que se encarnó en Jesucristo para libertarnos y llenarnos de su acción amorosa, de la resurrección a una nueva vida marcada en nosotros para que vivamos en acción amorosa por los demás. Ya no somos nosotros sino la acción de la mente de Cristo y Su Espíritu Santo, llevándonos por el verdadero camino de servidores con la fe y esperanza en la nueva vida de amor, libertad, gozo y paz.
Ante la realidad de una recesión económica muchos viven ansiosos, estresados y altamente preocupados. Otros ya se han debilitado emocional y sicológicamente debido a los efectos de la crisis financiera que atraviesa el gran parte del mundo. El desempleo, los cobradores, el pago de la hipoteca o alquiler y las deudas acumuladas; son sólo algunas de las inevitables luchas diarias que enfrentan muchas familias en la nación. De acuerdo a muchos expertos en el campo de la economía, el panorama no luce muy optimista y hay quienes afirmar que la crisis pudiera agudizarse en los próximos meses.
Aunque tomamos con mucha seriedad los comentarios y consejos de los llamados expertos, lo cierto es que ante las crisis de la vida, los que amamos al Señor nos abandonamos en las promesas de Dios que son fieles, verdaderas y eternas. Creemos que lo que Dios ha declarado en Su palabra tiene un poderoso efecto sobre nuestro presente y futuro. En su libro “Por qué algunos pensadores positivos obtienen resultados positivos” su autor Noman Vincent Peale relata la experiencia vivida por un hombre de avanzada edad que enfrentó una crisis económica con la seguridad de que vencería si sólo creía plenamente en las promesas divinas. Norman lo cuenta así:
Estábamos en lo más hondo de la gran depresión de los años treinta, tal vez el periodo más negro en la historia económica del país. Las fábricas habían cerrado. Las tiendas vacías en toda la ciudad daban testimonio de las quiebras de los negocios. Empleados y obreros habían sido despedidos por centenares de millares; sueldos y horas de trabajo se habían rebajado no una sino muchas veces. Algunas organizaciones ofrecían comida y pan a los necesitados, muchas de estas personas habían sido ricas, pero hoy estaban en la ruina. Se decía en todas partes que ninguna persona mayor de treinta años tenía ni la menor probabilidad de conseguir empleo. Esa era la situación cuando encontré a Fred; un antiguo amigo. Caminaba por la Quinta avenida en Nueva York, cuando lo vi. Tenía la misma expresión de paz en el rostro que siempre lo había caracterizado. ¿Cómo te va?, le pregunté. Con tono alegre me contestó: -Oh, estoy muy bien. No te preocupes por mí. Es cierto que desde hace algún tiempo estoy desempleado, pero todas las mañanas vengo a la ciudad y recorro las calles de arriba abajo buscando empleo. Estoy seguro de que en alguna parte en esta gran ciudad tiene que haber un puesto para mí, y lo seguiré buscando hasta que lo encuentre.
Lo más conmovedor en Fred era su gran fe. –A mí me criaron padres creyentes-me dijo. Teníamos poco, pero eso nunca preocupaba a mi madre. Ella decía “El Señor proveerá”. Y así sucedía. El jamás falló…Como tampoco me fallará a mí –agregó después de una pausa y con un ligero temblor en los labios. Parado en la gran avenida, en medio de la muchedumbre de gente sin empleo, concluyó su discurso citando las palabras del rey David; He sido joven y ahora soy viejo, pero nunca he visto justo en la miseria, ni que sus hijos mendiguen pan. (Salmo 37.25), y echándome una mirada llena de confianza comentó: Esto lo creo, por mal que anden las cosas. Así que yo sigo esperando, creyendo y buscando.
Un tiempo más tarde Fred consiguió trabajo con un individuo que tenía el talento de inventar cosas, y en ese ambiente de innovación triunfó, a pesar de su avanzada edad, convirtiéndose en todo un hombre exitoso con una familia espléndida y una sólida salud emocional y espiritual.
Me parece que Fred descubrió la importancia de ejercitar la fe en los momentos difíciles de la vida. Fe, no en sus recursos y capacidades humanas, sino en las promesas de Dios. Fe, no en la gente o en el sistema de gobierno, sino en lo que Dios ha declarado para sus hijos. Este anciano halló el camino de la victoria impulsado por la creencia de que la confianza y fe en las promesas divinas son armas muy efectivas al enfrentar las tormentas de la vida.
¿Tienes tú la convicción de que Dios te proveerá un empleo o el dinero para completar el pago de tu hipoteca? ¿Crees que las promesas de Dios harán la diferencia a la hora de lidiar contra la realidad de una recesión económica? ¿Confías que Dios puede intervenir a tu favor ante la posibilidad de una bancarrota o catástrofe financiera? Te recuerdo que lo que marca la diferencia en las crisis de la vida es la fe que tengamos en el Dios que controla el Universo. El ha prometido suplir todo lo que nos falte, conforme a sus riquezas en gloria. El sabe lo que necesitamos y nunca se quedará con los brazos cruzados. Claro está, a nosotros nos toca creer a sus promesas.
Rev. Jorge Cotto
Datos del autor
El Rvdo. Jorge R. Cotto es Pastor Ordenado
de la Iglesia Cristiana Central Discípulos de Cristo [Central Christian Church] ubicada en la Calle Menores 222 en Coral Gables, Miami, Fl,
Además de su labor ministerial como pastor, el Rev. Cotto ha servido en diversas posiciones del concilio a nivel Regional y Nacional como moderador de la Junta Nacional Hispana Bilingüe y moderador de la Comisión Pastoral de Ministerios Hispanos.
El mensaje del Rev. Jorge Cotto ha trascendido bendiciendo muchas vidas a través de su programa radial Parábolas de Hoy el cual se transmite por diversas estaciones de radio en Miami. Parábolas de Hoy es una ilustración contemporánea a la luz de las escrituras que invita al radio oyente a reflexionar sobre varios temas de la vida cotidiana a través de figuras y anécdotas históricas y contemporáneas.
Posee un Bachillerato en Artes de la Universidad de Puerto Rico y una Maestría en Divinidad del Centro de Estudios Teológicos de la Florida.
¿Te has sentido alguna vez cómo fue que tu vida se detuvo? ¿Has pensado que la vida está llena de posibilidades, pero que éstas no son para ti? Hay muchas personas que se encuentran detenidas en la vida, personas que no saben que hacer, que han sido abandonados por su pareja, que perdieron el trabajo, que están endeudados, que todo les sale mal, que no tienen para comer, se sienten desesperados y lo único que alcanzan a ver son problemas y más problemas.Alguien dijo: “La adversidad tiene el don de despertar talentos que en la prosperidad hubiesen permanecido durmiendo.”
Te daré algunas ideas que pueden ayudarte a que tu vida continúe:
1. Piensa en el fracaso como una enfermedad para la cual existe una vacuna. El hecho de fracasar no significa que eres un fracasado. Si fracasaste en un negocio no significa que no sirves para los negocios, igual se aplica a una relación. Podemos aprender de los fracasos. Cuando aprendemos de ellos somos fuertes. “Porque siete veces cae el justo y se vuelve a levantar; pero los impíos se hunden en la desgracia” Proverbios 24:16.
2. Considera la posibilidad de que aunque tarde en cumplirse el sueño de tu vida, un día va a cumplirse. No te desesperes, llénate de paciencia pero no te quedes quieto, persevera en tu misión de vida. La vida es un proceso y nunca nada grande se logró de inmediato, se requiere trabajo, tiempo, talento y tesoro. La mayoría de las personas quieren que las cosas se les solucionen de inmediato cuando el problema lleva tiempo arraigado en la vida, hay que trabajar en nuestra vida primeramente y luego con la gente que nos rodea. Considera ser una persona de fe, nunca es tarde para alcanzar tus sueños. Nunca es tarde para salvar tu matrimonio, nunca es tarde para llegar a un acuerdo con tus acreedores y cancelar tus deudas, nunca es tarde para comenzar e intentarlo de nuevo.
3. Quítate la etiqueta de perdedor o perdedora, evita caer en la autocompasión. La realidad es que todos fallamos, caemos, tropezamos y cometemos errores. Lo importante no es la caída sino cuantas veces te levantes. Las caídas son parte de nuestro aprendizaje al caminar, por supuesto que duelen, pero no caigas en “pobrecito o pobrecita yo” “Soy un fracaso!” “Nadie me quiere”. “No me vuelvo a enamorar”. Practique el juego. Qué tal…mi matrimonio es una bendición, mi negocio está creciendo, tengo excelentes amigos, soy un ganador, soy libre de deudas, colóquese la etiqueta de ganador.
4. Evita ser una persona reactiva, conviértase en una persona proactiva. La tendencia natural de la mayoría de las personas, en los momentos de crisis, es a reaccionar, desarrollando sentimientos de frustración y contrariedad, luego pasan a la duda y al pánico, quedando paralizados. La vida es 90% de cómo reacciono ante las circunstancias. Antes que reacciones con temor y ansiedad, actúa dando pasos alentadores y audaces hacia adelante.
“No podemos dirigir al viento, ni nadie puede hacer que amanezca, pero sí podemos ajustar las velas y disfrutar cada despertar.” Stephen Covey
Busca las oportunidades y diseña un plan de acción de cinco pasos. Cada día sale el sol, así que hoy es el mejor día para comenzar de nuevo. La fe sin obras es muerta.
5. Recuerda, tú puedes convertir el fracaso en un triunfo. El fracaso no as una condición permanente. Es posible re-inventarse, aplicar la resiliencia. No importa lo que haya pasado, todo eso queda atrás tiene opciones y el poder de elegir. La clave es cultivar el arte de ver los problemas. Deja de vivir con la creencia de que estás ‘desamparado’, ‘arruinado’, que eres ‘un fracaso’. Cambia todo eso por la idea de que estás listo(a) para el trabajo, tus finanzas están sanas, tu familia es la mejor. Piensa en actividad, movimiento; visualiza: trabajo y servicio. Confía en que Dios está contigo y verás que todo llega a realizarse.
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Romanos 8:28 (NVI)
Finalmente, recuerda que la vida continua, la vida no se detiene, el corazón sigue latiendo, si quieres mejorar tu vida debes avanzar, aun arriesgarte al fracaso.
¡Vive la vida con entusiasmo!
En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:
«Mañana hace cuatro años mi padre murió en un accidente de tránsito. Cuando llegué al lugar, ya mi padre yacía inerte en la calle…. No tuve tiempo de despedirme de él, y esto me hace sufrir muchísimo. La noche [anterior] hablé con él por teléfono. [Él] estaba en una fiesta familiar a la que [yo] no pude asistir, y sus palabras al terminar la conversación fueron: ““Todo estuvo bien; sólo me hiciste falta tú. Te amo.”” En ese momento había gente a mi alrededor y me dio vergüenza contestarle: ““Yo también te amo.”” Aunque muchas veces se lo dije personalmente, no me perdono el no habérselo dicho esa noche, pues cuando vi a mi padre de nuevo ya era como una piedra fría que no me podía escuchar.
»Hoy, después de cuatro años, sigo con ese dolor en el corazón que me destruye el pecho, pues quisiera haber llegado a tiempo para pedirle perdón por no haber contestado a su ““Te amo”” con un ““Yo igual”” [y] para repetirle, como otras veces: ““¡Yo también te amo, papito!””»
Este es el consejo que le dimos:
«Estimada amiga:
»Usted no nos dice si ya tiene hijos. El tener hijos es una experiencia que le enseña a uno muchas cosas. Una de las primeras es que un niño pequeño se niega a abrazar y a besar a sus padres sin razón aparente. A un niño de cinco años le dará un berrinche y tratará de alejarse del padre que lo esté obligando a hacer algo que no quiere hacer. [Y] un niño de nueve años es capaz de gritar: ““¡Te odio!”” cuando su padre o su madre lo castiga….
»Dios les da a los padres la oportunidad de tener a sus hijos por unos veinte años para vivir y aprender al lado de ellos. Los padres perdonan a sus hijos, aun cuando éstos no les pidan perdón, porque los aman. La relación entre padres e hijos no puede medirse por un solo momento o por una sola conversación. Es la suma de los años en que se ha ido formando un vínculo afectivo cada vez más estrecho que no se quiebra sólo por una o dos o tres ocasiones en las que la conversación no se dio por terminada con mutuas manifestaciones de afecto.
»Durante la última conversación que usted sostuvo con su padre, él probablemente notó que había personas a su alrededor. Él sabía que usted lo amaba de todo corazón no obstante las palabras que pronunciara. Le aseguramos que él ni lo pensó dos veces cuando colgó el teléfono. Quería más bien que usted supiera que él estaba pensando en usted aunque usted no pudiera acompañarlo….
»Nuestro Padre celestial es el mejor ejemplo que tenemos de amor paternal. Él nos amó aun antes de que naciéramos.1 Nos amó sabiendo que lo heriríamos y lo rechazaríamos. Y nos ama hoy aun cuando no hacemos el menor esfuerzo por pasar tiempo juntos o hablar con él mediante la oración. Nos ama de todos modos, así como aquel hombre a quien usted tuvo la bendición de llamar su padre.
»Con afecto fraternal,
»Carlos Rey y su esposa Linda.»
El resto de nuestro consejo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Caso de la semana», y luego el enlace que dice: «Caso 9».
Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
www.conciencia.net
| 1 | Sal 22:10 |
Las estrellas de rock son sexy. Se destacan en los escenarios masivos apoyados por juegos de luces increíbles en el desempeño de la gente gritando en adoración. Ellos hacen mucho dinero, usan ropa a la cadera, tienen tatuajes, y obtienen las mujeres con mejor aspecto – todo esto para poder escribir e interpretar música que la gente disfrute.
Tal parece que esta es la imagen en la mente de muchas personas cuando se proponen ser líderes de adoración. Como resultado impulsado por las emociones se han creado y modelado para ellos la cultura de la celebridad en la iglesia occidental. Cuando un líder es talentoso y carismático, tiende a desdibujar la línea entre la admiración y el culto, entre imitarlos a ellos, cuando imitan a Cristo y sustituyéndolos a ellos por Cristo.
Stephen Miller, líder de adoración junto al pastor pastor Darrin Patrick de The Journey en St Louis nos habla a continuación de su propia experiencia como adorador:
“El trabajo de los líderes de adoración es elevar los afectos de las personas a la mayor altura posible con la verdad de la bondad de Dios en las canciones. Sin embargo, mientras que las emociones son siervas útiles de culto, la naturaleza emocional y sensual de la música, puede hacer que sea difícil saber si estamos elevando el afecto de nuestros oyentes con la verdad o simplemente la emoción de la canción. Podemos ir a la yugular emocional y no exaltar el carácter, la santidad y majestad de Dios”.
Miller alega que tal vez la práctica más común y mortal, sin embargo, es utilizar incluso las más profundas verdades de Dios para servir a la propia búsqueda de la plataforma de la soberbia y el protagonismo. Según él esto se debe a que estamos en una cultura que convierte en “ídolos” a los hombres y mujeres que saben cantar, y la gente, naturalmente, pone líderes con talento de adoración en el centro de atención de estrella de rock. Este es un lugar muy tentador para un líder de adoración, ya que ese tipo de reconocimiento público puede ser intoxicante.
«Hace algunos años, me sentía frustrado mientras servía en mi iglesia donde sentía que estaba corriendo en una rueda de hámster. Semana tras semana, “dirigía la adoración,” pero no parecía obtener la respuesta que yo esperaba. La gente estaba aburrida, y apática en general, con las manos en los bolsillos y los brazos cruzados. Rara vez me daban las gracias o alentaban, y parecía que estaba perdiendo mi tiempo.
»Al mismo tiempo, pude viajar a dirigir la adoración de conferencias y conciertos donde mi banda se pagaba bien, nos daban buen alimento, nos alojaban en hoteles agradables, y siempre agradecían y elogiaban nuestro trabajo. Cuando alabábamos en el culto, la gente levantaba sus manos y cantaban en voz alta y posteriormente, firmábamos autógrafos, vendíamos CDs y camisetas, y tomábamos fotos con nuestros “mayores fans.Yo quería más.
»Un día, en medio de una discusión con mi esposa por todo el asunto, le grité: “¡Todo lo que voy a ser es un líder de adoración de la iglesia local!” Tan pronto escuché estas palabras que salieron de mi boca, el Espíritu Santo comenzó su trabajo de convicción en mí. Él trajo a mi mente Efesios 5:26-27 para recordarme que la iglesia es la novia de Cristo que se entregó a sí mismo no un trampolín para mi fama y gloria. Juan 10 me recordó que la iglesia son sus ovejas y ellas necesitan un pastor, no una estrella de rock.
»Yo estaba deshecho. Y luego, a causa de su bondad, Dios usó a la bola de demolición del Salmo 46:10 para derribar los muros de la lucha que estaba experimentando de trabajar hacia la exaltación del nombre equivocado. Finalmente Efesios 1 me consoló como un hijo adoptivo de Dios, que fue comprado por la sangre de Cristo y bendecido más allá de la comprensión.
»Hasta ese momento, no me había dado cuenta que yo había estado buscando un valor en las cosas que no podía dar, para la satisfacción de los pozos rotos. Yo estaba inconscientemente usando la gente para encontrar la validación, tratando de crear una identidad mejor que la que había sido dada en Cristo. Cuando la gente no cooperó con mis planes, me frustré con ellos, en lugar de humildemente servir como su pastor.
»Sé que muchos pastores de adoración están en el mismo barco. Muchos de nosotros servimos con sacrificio, semana tras semana, y rara vez se detecta o se aplaude. Buscamos la aceptación de las personas que servimos, pero en su lugar nos encontramos con quejas y quejas en lugar de la afirmación que con tanto entusiasmo y deseo anhelamos.
»Esto no quiere decir que las murmuraciones y las quejas o la falta de estímulo está bien. Esto quiere decir que estamos bien, sin la afirmación.
»Nunca seremos más notados, queridos, apreciados, aceptados y validados, alentados y satisfechos de lo que somos en Cristo. Nunca vamos a tener una identidad mayor que la que él ha comprado para nosotros en la cruz. Hemos sido creados a imagen de Dios, comprada con su sangre, redimido por su gloria, adoptados en su familia, teniendo en cuenta la herencia eterna, una nueva familia, y el Espíritu Santo a morar en nosotros.
»No necesitamos que levanten sus manos y canten en voz alta en la adoración colectiva. No es necesario que ellos vengan a nosotros después y nos digan que el culto fue grandioso. No necesitamos hacer crecer nuestra plataforma, tener un blog muy leído, ir de gira, dirigir la adoración en las conferencias más grandes, o tener el álbum cristiano más vendido en iTunes. No tenemos que ser estrellas de rock. Tenemos a Jesús. Y Jesús es más que suficiente».
Stephen Miller, sirve como líder de alabanza junto pastor Darrin Patrick en La Jornada San Luis y viaja con su banda para dirigir la adoración en todo el mundo. Él es un apasionado defensor de los huérfanos, y sirve como un artista de Compasión Internacional. Él escribe en el God & Sinner Reconcile, y puede seguirlo en Twitter.