A cara descubierta

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Tenemos que ser como Jesús y estar en Jesucristo con las virtudes esenciales para crecer erguidos con el porte de la estatura de nuestro Señor Jesucristo.

Despertando el Gigante que hay en ti

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Tú tienes un Gigante en ti y es tu sentido de identidad en Cristo. Hay una pregunta impostergable que tienes que preguntarte para poder proyectarte en la vida. ¿Quién eres Tú realmente? No hay vida libre y productiva sino no sabemos quiénes somos realmente, ni tampoco habrá sentido de dirección y propósito. De lo contrario la vida se hace vana, desabrida como nubes sin aguas que el viento le da y no sabe a dónde va.

¿A quién pertenece tu iglesia?

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La Iglesia no es de Pedro, Pablo, Chucho o José. La Iglesia es de Cristo. Es posesión de Cristo ganada por su propia sangre. Él es la cabeza de su cuerpo, cuerpo que justificó al morir, llevando los pecados de muchos y resucitando para dar vida nueva.

La expresión de la Gloria de Dios

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Si permanecemos al lado de Jesucristo por cierto periodo del tiempo, Él se infundirá en nuestro ser hasta dar el salto de la fe y ver su gloria como el unigénito Hijo de Dios. Una vez esa gracia penetra ya no podemos escapar: Tenemos que creer en Él.

Después de la Gran Cena… ¿qué sigue?

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¿Cuántos cristianos verdaderamente sienten lo mismo de Cristo? ¿Cuántos de nosotros nos damos cuenta de que ocurra lo que ocurra en nuestra vida el bien y la misericordia nos seguirán todos los días de nuestra vida. ¿Qué alarde nuestro sería? ¿Qué decimos cuando nos sentimos impotentes, como me he sentido yo cuando el médico me informa que tengo cáncer y me quedan pocos meses de vida? ¿Cómo reaccionamos cuando nuestro trabajo se acaba y no hay dinero para pagar las cuentas? ¿Qué decimos cuando de pronto, sin ningún motivo, los amigos resultan falsos y se vuelven contra nosotros?

Navidad: tiempo de despertar el sueño de Dios para ti

Navidad

En la Navidad, Dios nos entrega su sueño. Veamos el sueño mesiánico que nos regala Isaías: “ Brotará un renuevo del tronco de Isaí, un vástago florecerá de su raíz.”(Is.11:1) La Navidad es tiempo para despertar, para soñar despierto el sueño de Dios y estar atento y sereno a escuchar su Palabra y, como siervo apacible, como un susurro, callar delante de El toda la tierra.

Un sitio de la Red Intermaná.