En los últimos años se ha acrecentado la presencia de brujos, magos y mentalistas en los círculos televisivos. Tanto en telenovelas como en programas por presentadores o noticieros, se nos está intoxicando con predicciones, consejos y prácticas de comunicación con los muertos. Lamentablemente los llamados a presentar una defensa a favor del evangelio parecen estar cayendo en la trampa del enemigo y se dedican más a dar culto al personalismo que al evangelismo.
Las reuniones de los creyentes se tornan cada vez más en programas comprometidos con el tiempo; destinados a llenar un espacio, antes que llenar a las almas sedientas de La Palabra de Vida. Los extremismos van desde el frío formalismo hasta el vacío de contenido. Se advierte una ausencia de comunión verdadera, de entrega, de pasión y presencia del Espíritu Santo en la adoración. La gente entra y sale igual, hay poco o ningún compromiso; ya no se moja el altar con lágrimas de contrición. ¿A dónde ha ido a parar la comunión? Los movimientos masivos se caracterizan por el emocionalismo y el uso de tácticas que generan sensacionalismo, espiritualismo y no espiritualidad. La gente se impresiona con exhibicionismo de supuestas señales y en otros casos por un ceremonialismo impresionante. (En la mayoría de los casos los adoradores son meros espectadores),
Los cambios de la iglesia la han conducido a un convencionalismo peligroso, con lo que se ha perdido la esencia del evangelio que es la transformación de la vida. Mientras la Iglesia se preocupa por quedar bien ante la opinión pública, los Médiums y Mentalistas aprovechan el vacío para guiar a las almas por el sendero de la mentira y el miedo. Si queremos restaurar el culto a lo que fue, necesitamos renovar la espiritualidad, la reverencia y el compromiso de los creyentes. La verdadera espiritualidad se siente, es una experiencia que no deja espacio para la confusión; es sin duda evidenciada por los frutos de una vida transformada por el poder del Espíritu Santo. La Palabra mas allá de llenar los sentidos, llena el alma; discierne, penetra y regenera la vida humana.
Anhelamos el culto espiritual, sin trucos ni artimañas; querernos ver la manifestación de Dios mismo en medio de su pueblo. Para eso es indispensable que volvamos a la fuente, que es La Palabra de Dios. “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en Espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren” (Juan 4:23) ¡Shalom!
José D. Rivera






hola:
es lo que podemos ver dia a dia lo principal es que no se le a dado la importancia a que el ESPIRITU SANTO nos guie nos dirija en el camino a CRISTO a eso fue enviado y la gente se niega a escucharlo,el enemigo se apropia de terreno porque el pueblo del DIOS altisimo se lo a permitido solo encuentra opocion en unos pocos,pero mi fe y mi esperanza que para dios es la victoria ya sea con muchos o pocos vendra un remante del pueblo de DIOS que arebatara del fuego a muchos porque el LEON DE LA TRIBU DE JUDA peleara la batalla por nosotros solo debemos levantarnos escuchar y obedecer la estrategia diseñada por DIOS ,tal vez nos desesperamos un poco por amor a las almas pero el tiempo esta preparado para dar el golpe seltero sin herrores sin falla perfecto ,como nuestro DIOS que hace todo perfecto.