Por José Daniel Rivera Tormos
Creo Señor en mi mismo, en ser como Tú me hiciste y no como quieren otros. En vivir sinceramente una vida transparente.
¿Por qué vivir de apariencias o fingiendo sentimientos? Sería mi vida vacía, vanidad e hipocresía si trato de aparentar aquello que yo no siento.
Creo Señor que me hiciste especial y diferente, que no soy aunque pretenda; como son alguna gente. Tengo faltas y virtudes, como tiene todo el mundo. Muchas veces en mi empeño de ser como los demás en mi interior me derrumbo. Es imposible callar y guardar silencio cuando todos los demás me exigen que yo renuncie a lo que es mi propiedad. Yo soy como tú me hiciste y no quiero nada más.
Enséñame mi Señor a no dejarme irritar por la tentación constante de imitar a los demás. Enséñame a ser quien soy aunque le cueste a los otros mi diferencia aceptar. Mas no me dejes caer en la soberbia de usar esta diferencia mía como instrumento cortante para aislar a los demás. Dame la sabiduría para aceptar igualmente que cada vida formaste de un modelo diferente. Que la variedad es concierto que a tu majestad complace y es mi deber aceptarla para vivir con acierto.
Enséñame oh Señor, a peregrinar contento aceptándome a mi mismo y aceptando a los demás. A tener en alta estima lo que soy por gracia tuya y celebrarle a los otros lo que son por tu bondad. A tener claro en mi mente que si alguno no me entiende es natural; soy diferente; y es a mí quien corresponde entender a la otra gente.
Enséñame mi Señor con los demás a vivir en armonía y concierto sin que tenga para ello que fingir lo que no es cierto. A cultivarme y crecer frente a cualquier circunstancia, a vivir entre la gente mantenimiento mi distancia para honrar mi diferencia sin ofender la presencia de aquellos que como yo son también muy diferentes.
“Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (Romanos 12:3).





