¿Me perdí algo?

Pero Pedro y Juan les respondieron: «Juzguen ustedes: ¿Es justo delante de Dios obedecerlos a ustedes antes que a él? Porque nosotros no podemos dejar de hablar acerca de lo que hemos visto y oído.» Hechos 4:19-20

¿Me perdí algo?

Creo recordar cómo los periodistas se pasaron días y días hablando sobre el pastor que iba a quemar un libro del Corán.

Y también recuerdo cuánto tiempo le dedicaron a la historia de un grupo cristiano que hizo una demostración inaceptable durante el entierro de soldados norteamericanos muertos en el extranjero.

Lo mismo sucedió cuando un pastor cristiano quemó música con letra inmoral: la noticia fue transmitida de costa a costa.

Por todo ello es que esperaba ver la misma reacción cuando la organización llamada Backyard Skeptics dijo que iba a destruir copias de versículos bíblicos que creían eran inmorales. De acuerdo al líder de ese grupo ateo, el evento, que tuvo lugar en California, no pretendía ser ofensivo. Sólo iban a arrancar copias de algunas páginas de la Biblia.

Eso fue lo que dijeron que iban a hacer. Pero, según los espectadores, el líder literalmente arrancó unas cuantas páginas de una Biblia.

Es por ello que esperaba que apareciera en las noticias y fuera condenado. Estaba seguro que la idea de que alguien destrozara un libro, especialmente la Biblia, iba a ser condenada universalmente.

Por eso es que me pregunto por qué no se escuchó nada acerca de ello. Se me ocurren dos posibilidades. La primera: me perdí los informes. La segunda: a los medios de comunicación les complace condenar y criticar a los cristianos más que a los ateos.

Hace ya unos cuantos siglos, Pedro y Juan se encontraron con que la institución religiosa, y no los medios de comunicación, querían mantenerlos callados y que dejaran de proclamar al Salvador crucificado y resucitado. Pero cuando les dijeron que se callaran la boca, ellos contestaron: “No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído”.

En nuestra era, la respuesta del Apóstol todavía sigue siendo válida. Todos los cristianos, sin distinción de denominación, debemos confesar: “No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído”.

Y lo que hemos visto y oído es Jesucristo crucificado y resucitado.

ORACIÓN: Señor, el Salvador vino a este mundo para buscar y salvar a los pecadores. Cuando ascendió al cielo nos encargó que compartiéramos su historia de salvación con los perdidos. A pesar de los prejuicios y persecución ayúdanos para que, al igual que los apóstoles, no dejemos de hablar de aquello que hemos visto y oído. En el nombre de Jesús. Amén.

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