Una de las historias que se encuentran en el Nuevo Testamento impactó grandemente mi vida. Allí encontramos a Jesús y sus discípulos hablando. Nos dicen las escrituras que Jesús estaba orando solo, y se encontró con sus discípulos y les hizo dos preguntas. Fueron dos preguntas fuertes, simples, y directas.
La primera pregunta: “¿Quién dice la gente que soy yo?”
Le respondieron.
La segunda pregunta: “Y ustedes ¿Quién dicen que soy yo?”
Le respondieron.
Dos preguntas. Cortas. Precisas. Llamativas. Dos preguntas que exigen una respuesta. En ese momento Jesús quería entender lo que el pueblo decía, pero también lo que sus amigos más íntimos decían. “¿Quien decís que soy?”.
Me puso a pensar como esto también es necesario en nuestros negocios y con nuestros equipos. Hay momentos cuando debes entender lo que el pueblo dice de tu negocio, pero más importante aun, lo que tu equipo dice del mismo. Hace unos dos meses estuvimos reunidos como equipo y tomamos toda una tarde para contestar y discutir estas dos preguntas.
¿Quién dice la gente que somos como empresa?
Y como equipo, ¿Quién dicen que somos como empresa?
Esta semana, haga estas dos preguntas al equipo. Tal vez te sorprenderás con lo que escuchas.
Perdón, una pregunta más:
¿Cuál de las dos preguntas es más importante para ti como el líder?






