Ayer me sorprendí yo mismo
ayer y hoy me sigo sorprendiendo
con el yo ya de la vida,
el yo ya del estancamiento.
Ayer y hoy me dije a mí mismo,
yo ya estoy viejo para cambiar
yo ya llegué a lo que quería llegar;
yo ya estoy mayorcito para las computadoras,
yo ya estoy cansado de ser bueno,
yo ya estoy mayorcito para comenzar de nuevo,
yo ya debo comenzar a colgar las botas.
Mi sorpresa es válida,
pues cuando ataca el yo de la vida
los cimientos de la persona se debilitan
y comienza una innecesaria
muerte por adelantado.
Debo vencer el yo de la vida
aunque un día le quede a mi vida;
un minuto, solo un minuto puede
ser necesario para dejar una huella
transformadora en la vida
del hermano, amigo o desconocido,
cercano o lejano
que por el despreciable del yo ya de la vida
puede quedar sin consuelo,
puede quedar sin esperanzas…
Notas relacionadas:

[...] Ver más aquí: El “yo ya” de nuestras vidas [...]
Yo ya lo leí, yo ya lo entendí, y yo ya lo compartí, !Formidable!