Está es mi opinión de muchas “películas cristianas” que han salido en la última década. Sé que a todas ellas se las cataloga como “un buen comienzo”, por quienes las apoyan, pero también éstas tienen sus críticos de los cuáles yo soy uno. Siento ser de los que no aplauden la producción de “cine cristiano”; lo encuentro crudo, mediocre y sin arte. Aplaudo el esfuerzo y la intención, esas cosas no están en cuestión.
No soy un cineasta, aunque una de mis maestrías es en Historia del Arte de la Universidad Sorbonne, Paris, Francia donde también estudié filosofía contemporánea. Fui miembro de la última clase del profesor Michel Foucault en el curso de “Filosofía, Educación y Arte”.
Estudié fotografía en el Instituto Tecnológico de New York donde tuve que tomar un curso de cine, pero
no llego ni aprendiz de experto. Soy sólo un miembro de la audiencia con una boca muy grande y una opinión muy fuerte.
Critico como empírico conocedor de cine y arte, y critico como miembro de la audiencia en general y como miembro de la audiencia cristiana.
Jesús contó historias porque el mundo se formó por la palabra hablada, la civilización se formó por historias. Jesús contó historias y logró así incluir a su audiencia en Su historia. Si la vida es una historia, tiene que haber un gran contador de historias; Dios. Por eso nos gustan las historias, por eso algunos aún contamos historias.
Hoy en día, hemos abandonado el contar historias poderosas y también hemos abandonado la forma de contarlas; el arte. El arte no es contarlas, el arte es contarlas bien. Cine, no es grabar una película, cine es hacer arte en film, en digital.
Creo que hay una dicotomía muy profunda entre el discurso del dinero y cómo Dios nos quiere prosperar económicamente si somos buenos mayordomos y la forma como hemos administrado la cultura, las artes. Debemos ser mayordomos de las artes. Si se predica la mayordomía, se debe predicar que sea de forma integral; administrarlo bien, todo.
Cuando viajamos y vemos un paisaje natural, hermoso, nos emocionamos. Si vemos que está sucio con basura que fue tirada por el hombre, nos enojamos, nos frustramos. Y muchas veces sólo seguimos nuestro camino y dejamos la basura ahí. Lo mismo hemos hecho con las artes. Debemos de retomar nuestra mayordomía de la cultura, de las artes.
Entiendo que parte del problema es que la mayoría de la audiencia “cristiana” no sabe reconocer arte. No sabemos reconocer arte cuando lo vemos, hay una historia real que enseña esto (http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/04/04/AR2007040401721_pf.html): Joshua Bell es una de los violinistas más virtuosos de todos los tiempos. Una mañana se sentó en el piso de una estación del tren subterráneo aparentando ser un mendigo más, pidiendo dinero mientras tocaba un violín. Tres noches antes, había llenado la internacionalmente la prestigiosa sala de Boston’s Symphony Hall.
La gente abarrotó la sala estando hasta de pie para oír a este genio del violín haciendo total silencio para dejar escuchar los silencios totales que había
entre las notas perfectamente tocadas.
Y ahí sentado en el suelo de la estación, la gente pasaba sin reconocer el sonido del virtuoso.
Oían el violín, pero no reconocían la belleza. Algunos, sintiendo simpatía por el aparente
mendigo que tocaba violín, tiraban monedas al estuche abierto del Stradivarius.
El sonido llenaba la bóveda de concreto de la estación, pero la gente saliendo y entrando de los trenes, sólo oían, no sabían lo que escuchaban. Así nos sucede con el arte, no lo sabemos reconocer cuando lo vemos, sólo pasamos y seguimos nuestro camino. Como no nos entretiene, pensamos que no es arte. O peor, lo llamamos bello y bueno cuando queda lejos de ser eso. Lo loamos como arte porque fue producido por “hermanos”, porque el “mensaje” se dio a conocer.
Así como los cristianos criticamos a los artistas no cristianos porque pretenden que el arte sea libre para hacer lo que quiera sin ningún límite de conciencia del bien y el mal, debemos también apuntar ese dedo de crítica a nuestras producciones para ver si llegan a la altura de arte. Aunque nuestras producciones no sean viles y glorifiquen el pecado, podemos caer como productores cristianos de “cine” o “arte” en hacer cosas que por su falta de calidad no traigan gloria a Dios.
Entonces, los artistas no cristianos deshonran la gloria de Dios por su vileza y nosotros por la
mediocridad, no somos muy diferentes, quedamos en la misma línea de aquellos que criticamos.
Claro está, el pecado ha traído elementos en el arte con los que tenemos que contender, aún así los tenemos que contender, no pretender que por crear una nueva categoría de “arte” (arte cristiano), vamos a limpiar de basura el paisaje. El paisaje ya está, debemos entrar en él y limpiarlo.
Está bien crear otra categoría porque existe el potencial de negocio, porque existe el mercado, la audiencia, el potencial de venta, distribución y difusión, porque un mensaje se puede dar. Pero somos ingenuos o ignorantes si pensamos que por crear una nueva categoría vamos a limpiar la basura.
Fuimos llamados no sólo a crear civilización, fuimos llamados a preservarla. Debemos ser mayordomos de la cultura, cultivadores de la cultura. Sin embargo, nos confundimos y la queremos “conquistar” porque está “llena de pecado”. Lo que hacemos es pararnos al margen de la frontera del arte, sacamos una cámara HD y apretamos el botón rojo; a lo que resulta lo llamamos “cine cristiano” porque no tiene violencia, sexo, drogas, baile ni brujería y porque lo llaman “una película”.
El problema no es que en el arte se represente la violencia, lo sensual, lo vulgar. Eso lo hace la
Biblia también; a veces en una historia, a veces como literatura artística, a veces en exposición como Ezequiel, pero lo hace. El problema es cuando el arte glorifica estas cosas haciendo que se borre la línea del bien y el mal. Al “cine cristiano” le falta estos elementos que la Biblia tan sabiamente y artísticamente trata.
El cine cristiano está estéril, no por “santo” y “puro”, sino porque no incluye las historias de mi corazón. No hay sensualidad, no hay misterio, no hay una “mala palabra”. No que yo crea que hay que glorificar estas cosas, sino que creo que si la Biblia las trata, el “arte cristiano” las debe tratar también y ponerlas en contexto.
“El Reino de Dios es como. . . . ” algo; esto es arte. Cuando Jesús usa esa palabrita “como”,
está haciendo arte. No está diciendo “El Reino de Dios es . . .”
Aquí es donde muchas de nuestras películas dejan de llegar a la altura de cine. Muchos de nuestros “guionistas” y “productores” se esfuerzan en decir que El Reino de Dios ES, en lugar de decir “El Reino de Dios es COMO. . .”. Por eso es que muchas películas cristianas se parecen más a una publicidad de una hora y media acerca del cristianismo, y no sencillamente una obra de arte en cine.
Hoy, porque no hay una experiencia de aprendizaje detrás de quienes pretenden hacer cine cristiano, existe una gran confusión entre los conceptos de “entretenimiento” y “arte”. El entretenimiento no es arte. Pero esto viene porque como mi amigo Lucas Leys dice acerca de algunos músicos: ¡Muchos de nuestros “productores” de cine el único estudio que tienen es el de producción! No poseen un genuino caminar en el estudio de lo que las artes son y un genuino estudio en la ciencia y el arte del cine.
Las narrativas cristianas que pretenden hacer cine, muchas apenas llegan a ser películas de
entretenimiento, lo que no es malo, pero no es arte ni es cine. Muchas veces parece que tiene que ver más con hacer famoso a alguien, o a una organización, que sencillamente contar una gran historia y ser una gran obra de arte.
Arte no es lo que nos entretiene más ni es lo que evangeliza más. Cine es más que explicar la salvación en una cinta magnética de una forma creativa.
No es juntar a un grupo de personas que han actuado en teatro, poner unas luces, grabar en HD y editar creativamente. Eso no hace cine. Y el problema está en que en los círculos cristianos, ignorantemente se toma muy mal la crítica. Siempre se dice “no es que critiquen, es cómo critican”. Esto no viene a ser nada más que una excusa para cubrir nuestras miserables debilidades o no querer aceptar que no somos tan buenos como pensamos. No se permite
hablar mal de nada ni de nadie, aunque lo que se diga sea cierto, hay que mantenerlo un secreto a voces, porque igual, las nuevas generaciones saben lo mal que está nuestro “arte cristiano” pero saben que si dicen en voz alta lo mal que está, se les tilda de rebeldes.
Nuestra agenda debe ser de redención, no de producción. Una cosa es la redención del arte y
otra es mostrar la redención a través del arte (cine, pintura, música–con temas de redención).
Está bien producir–hay un mercado cristiano que merece ser servido con temas de interés–, pero las artes las debemos redimir estando en ellas, viviendo en ellas, aportando a ellas, no haciendo una categoría exclusiva a nosotros los cristianos. La verdad, hay una escuela de pensamiento que dice que si no es para todos, probablemente no es arte. Por esa razón creo que la Biblia incluye el erotismo, la sensualidad, la violencia, la sangre, la traición, las violaciones, el amor, el perdón, la redención, porque son historias de todos, es para todos; es
arte.
Está bien producir documentales cristianos de interés para una audiencia en general o para una audiencia cristiana. Está bien producir una película que tenga como tema principal la salvación o la redención. Pero sólo porque es película, no nos da licencia de llamarla cine ni esperar que la cultura la acepte como cine.
La artes no las vamos a redimir produciendo temas de redención, (¡es bueno presentar el tema!), las artes las vamos a redimir siendo parte de ellas, llevando a Cristo a ellas.
Las artes nunca se redimirán de afuera para dentro. Así como Jesús redime al hombre de adentro para afuera, las artes se redimirán de dentro de ellas hacia fuera, hacia la cultura.
C.S. Lewis dijo: “. . . cualquier cristiano que está calificado para escribir un libro que sea popular y muy leído no importando del tema que sea, logrará mucho más haciendo eso, que escribiendo cualquier cantidad de obras apologéticas.”
Dijo esto para decir que necesitamos cristianos que sean artistas, escritores, grandes contadores
de historias. La redención no viene porque la contamos, viene porque la vivimos como artistas.
Los ejemplos en que puedo pensar, son parte de un trabajo de “filosofías comparadas en el cine”
que tuve que presentar en uno de mis cursos.**
Durante la guerra civil de los Estados Unidos, el General Lew Wallece estaba conversando con
el famosos ateo Coronel Robert G. Ingersoll. Ingersoll lo desafió a leer la Biblia para que se diera cuenta que Dios no existía y que todo era una fantasía. Wallece tomó el desafío y estudiando la
Biblia, debajo de un árbol, tomando pluma día a día, escribió Ben-Hur. Esta obra pasó a ser una de las películas más importantes en la historia del cine. No sólo “habló” de la redención, hizo arte, produjo arte para redimir las artes. La historia de Ben-Hur, aunque escrita hace más de 100 años, hace ver como anticuadas a muchas de las historias que hoy pretendemos poner en la pantalla y que llamamos “cine”.
Cecil B. DeMille, es considerado en el cine “el Director de Directores” (apuesto que muchos de
los que han hecho películas “cristianas” ni saben quién es). En una de sus más celebradas biografías; “Cecil B. DeMille: A Biography of the Most Successful Film Maker of Them All” (Cecil B. DeMIlle: Una Biografía del Director de cine más exitoso de todos), su autor Charles Higham dice: “Siendo un fundamentalista en cuanto a la Biblia se refiere, pero convencido que Dios no era un individuo sino una fuerza para el bien, Cecil decidió infiltrar sus ideas cristianas dentro de la riqueza de las producciones que estaba planificando para la próxima década”.
Esto es redención. Participar de “ricas producciones” (y no es riqueza de dinero sino de “ricas en arte”) y aportar a ellas las ideas, los ideales del cristianismo, vivirlos dentro de esas
producciones. Entrar al paisaje y limpiarlo; no hacer un “paisaje cristiano”. La película Los 10
Mandamientos nunca se ha considerado una película cristiana, se ha considerado una gran obra de arte. Una producción que no sólo presenta el tema de redención sino que es un eslabón de una cadena a la que los cristianos de este siglo deberían pertenecer que tiene el ideal de redimir las artes.
El tercer ejemplo que quiero dar es el de David Puttnam. Puttnam, estaba en un hospital
recuperándose de una enfermedad y leyó en el periódico la historia de Eric Liddell; un atleta
escocés que corría para Dios.
Le conmovió tanto la convicción de este hombre que no competía en el día del Señor y no participó en un evento principal sino que corrió otro día en otro evento donde ganó la medalla de oro, que pensó en hacer una película acerca de él. Sin embargo, correctamente pensó que a la gente, a la audiencia no le iba a interesar la historia porque no era suficientemente dramática aunque era una historia “cristiana” acerca del compromiso. Puttnam no le encontraba el ángulo artístico a esta gran historia. (Criterio que falta en nuestro “cine cristiano” al pensar que nuestras historias son suficientes para ponerlas en pantalla). ¡Una “GRAN” historia no hace una obra de arte!
Puttnam entonces decidió investigar más. Encontró la historia del judío Harold Abrahams que también corría en las Olimpiadas de París en 1924 y decidió juntar las dos historias. Uno corriendo para su gloria personal y el otro corriendo para la gloria de Dios.
Carros de Fuego [Charriots of Fire] fue producida (Producida por Puttnam) y llegó a ganar el Premio de la Academia; ¿y de qué era la historia? De un hombre que corría para Dios. El domingo que le tocaba competir por la Medalla de Oro en las Olimpiadas, Liddell predica en la Iglesia Escocesa de París y cita Isaías 40:32 “. . . pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” La frase célebre de Eric Liddell es: “Dios me hizo con un propósito, para la misiones en China, pero también me hizo rápido; y cuando corro, siento su placer.”
Carros de Fuego está catalogada como una gran obra, no como una película cristiana aunque también lo es. Y mientras como cristiano nuestro interés sea hacer películas cristianas en lugar de hacer grandes obras, el género donde catalogarán nuestras producciones será el de “película cristiana” y ganará premios de “mejor película cristiana” lo que llenará de orgullo a sus productores, actores y escritores y será anunciado el premio en todos los medios cristianos, pero que tendrá la relevancia cultural igual a la relevancia que una lágrima tiene en el mar.
Estas últimas tres películas son estudiadas en las mejores academias de cine de Estados Unidos y Europa. Sencillamente arte, que no sólo pretende redimir con el mensaje, sino arte que redime el arte porque es verdadero arte, bien hecho y bello. Es genial, no es solamente “cristiano”. No es sólo una historia cristiana que se grabó en film o HD y “tiene un buen mensaje”. Es arte por bello, por conmovedor, porque “es para todos”.
“Los cielos cuentan la gloria de Dios. . .”, cuentan una gran historia, la cuentan de una forma bella, artística. Los cielos cuentan la gloria de Dios, ¿y nuestras obras qué cuentan? ¿Cómo lo cuentan?
Lo que primero define al “cine cristiano”, al “arte cristiano” es que sea “cine”, que sea “arte”. Después de eso, alardeemos de la categoría todo lo que queramos.
Por Junior Zapata
Está es mi opinión de muchas “películas cristianas” que han salido en la última década. Sé que a todas ellas se las cataloga como “un buen comienzo”, por quienes las apoyan, pero también éstas tienen sus críticos de los cuáles yo soy uno. Siento ser de los que no aplauden la producción de “cine cristiano”; lo encuentro crudo, mediocre y sin arte. Aplaudo el esfuerzo y la intención, esas cosas no están en cuestión.
No soy un cineasta, aunque una de mis maestrías es en Historia del Arte de la Universidad Sorbonne, Paris, Francia donde también estudié filosofía contemporánea. Fui miembro de la última clase del profesor Michel Foucault en el curso de “Filosofía, Educación y Arte”. Estudié fotografía en el Instituto Tecnológico de New York donde tuve que tomar un curso de cine, pero no llego ni aprendiz de experto. Soy sólo un miembro de la audiencia con una boca muy grande y una opinión muy fuerte. Critico como empírico conocedor de cine y arte, y critico como miembro de la audiencia en general y como miembro de la audiencia cristiana.
Jesús contó historias porque el mundo se formó por la palabra hablada, la civilización se formó por historias. Jesús contó historias y logró así incluir a su audiencia en Su historia. Si la vida es una historia, tiene que haber un gran contador de historias; Dios. Por eso nos gustan las historias, por eso algunos aún contamos historias.
Hoy en día, hemos abandonado el contar historias poderosas y también hemos abandonado la forma de contarlas; el arte. El arte no es contarlas, el arte es contarlas bien. Cine, no es grabar una película, cine es hacer arte en film, en digital.
Creo que hay una dicotomía muy profunda entre el discurso del dinero y cómo Dios nos quiere prosperar económicamente si somos buenos mayordomos y la forma como hemos administrado la cultura, las artes. Debemos ser mayordomos de las artes. Si se predica la mayordomía, se debe predicar que sea de forma integral; administrarlo bien, todo.
Cuando viajamos y vemos un paisaje natural, hermoso, nos emocionamos. Si vemos que está sucio con basura que fue tirada por el hombre, nos enojamos, nos frustramos. Y muchas veces sólo seguimos nuestro camino y dejamos la basura ahí. Lo mismo hemos hecho con las artes. Debemos de retomar nuestra mayordomía de la cultura, de las artes.
Entiendo que parte del problema es que la mayoría de la audiencia “cristiana” no sabe reconocer arte. No sabemos reconocer arte cuando lo vemos, hay una historia real que enseña esto (http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/04/04/AR2007040401721_pf.html): Joshua Bell es una de los violinistas más virtuosos de todos los tiempos. Una mañana se sentó en el piso de una estación del tren subterráneo aparentando ser un mendigo más, pidiendo dinero mientras tocaba un violín. Tres noches antes, había llenado la internacionalmente la prestigiosa sala de Boston’s Symphony Hall.
La gente abarrotó la sala estando hasta de pie para oír a este genio del violín haciendo total silencio para dejar escuchar los silencios totales que había entre las notas perfectamente tocadas. Y ahí sentado en el suelo de la estación, la gente pasaba sin reconocer el sonido del virtuoso. Oían el violín, pero no reconocían la belleza. Algunos, sintiendo simpatía por el aparente mendigo que tocaba violín, tiraban monedas al estuche abierto del Stradivarius.
El sonido llenaba la bóveda de concreto de la estación, pero la gente saliendo y entrando de los trenes, sólo oían, no sabían lo que escuchaban. Así nos sucede con el arte, no lo sabemos reconocer cuando lo vemos, sólo pasamos y seguimos nuestro camino. Como no nos entretiene, pensamos que no es arte. O peor, lo llamamos bello y bueno cuando queda lejos de ser eso. Lo loamos como arte porque fue producido por “hermanos”, porque el “mensaje” se dio a conocer.
Así como los cristianos criticamos a los artistas no cristianos porque pretenden que el arte sea libre para hacer lo que quiera sin ningún límite de conciencia del bien y el mal, debemos también apuntar ese dedo de crítica a nuestras producciones para ver si llegan a la altura de arte. Aunque nuestras producciones no sean viles y glorifiquen el pecado, podemos caer como productores cristianos de “cine” o “arte” en hacer cosas que por su falta de calidad no traigan gloria a Dios.
Entonces, los artistas no cristianos deshonran la gloria de Dios por su vileza y nosotros por la mediocridad, no somos muy diferentes, quedamos en la misma línea de aquellos que criticamos. Claro está, el pecado ha traído elementos en el arte con los que tenemos que contender, aún así los tenemos que contender, no pretender que por crear una nueva categoría de “arte” (arte cristiano), vamos a limpiar de basura el paisaje. El paisaje ya está, debemos entrar en él y limpiarlo.
Está bien crear otra categoría porque existe el potencial de negocio, porque existe el mercado, la audiencia, el potencial de venta, distribución y difusión, porque un mensaje se puede dar. Pero somos ingenuos o ignorantes si pensamos que por crear una nueva categoría vamos a limpiar la basura.
Fuimos llamados no sólo a crear civilización, fuimos llamados a preservarla. Debemos ser mayordomos de la cultura, cultivadores de la cultura. Sin embargo, nos confundimos y la queremos “conquistar” porque está “llena de pecado”. Lo que hacemos es pararnos al margen de la frontera del arte, sacamos una cámara HD y apretamos el botón rojo; a lo que resulta lo llamamos “cine cristiano” porque no tiene violencia, sexo, drogas, baile ni brujería y porque lo llaman “una película”.
El problema no es que en el arte se represente la violencia, lo sensual, lo vulgar. Eso lo hace la Biblia también; a veces en una historia, a veces como literatura artística, a veces en exposición como Ezequiel, pero lo hace. El problema es cuando el arte glorifica estas cosas haciendo que se borre la línea del bien y el mal. Al “cine cristiano” le falta estos elementos que la Biblia tan sabiamente y artísticamente trata.
El cine cristiano está estéril, no por “santo” y “puro”, sino porque no incluye las historias de mi corazón. No hay sensualidad, no hay misterio, no hay una “mala palabra”. No que yo crea que hay que glorificar estas cosas, sino que creo que si la Biblia las trata, el “arte cristiano” las debe tratar también y ponerlas en contexto. ”El Reino de Dios es como. . . . ” algo; esto es arte. Cuando Jesús usa esa palabrita “como”, está haciendo arte. No está diciendo “El Reino de Dios es . . .”
Aquí es donde muchas de nuestras películas dejan de llegar a la altura de cine. Muchos de nuestros “guionistas” y “productores” se esfuerzan en decir que El Reino de Dios ES, en lugar de decir “El Reino de Dios es COMO. . .”. Por eso es que muchas películas cristianas se parecen más a una publicidad de una hora y media acerca del cristianismo, y no sencillamente una obra de arte en cine.
Hoy, porque no hay una experiencia de aprendizaje detrás de quienes pretenden hacer cine cristiano, existe una gran confusión entre los conceptos de “entretenimiento” y “arte”. El entretenimiento no es arte. Pero esto viene porque como mi amigo Lucas Leys dice acerca de algunos músicos: ¡Muchos de nuestros “productores” de cine el único estudio que tienen es el de producción! No poseen un genuino caminar en el estudio de lo que las artes son y un genuino estudio en la ciencia y el arte del cine.
Las narrativas cristianas que pretenden hacer cine, muchas apenas llegan a ser películas de entretenimiento, lo que no es malo, pero no es arte ni es cine. Muchas veces parece que tiene que ver más con hacer famoso a alguien, o a una organización, que sencillamente contar una gran historia y ser una gran obra de arte.
Arte no es lo que nos entretiene más ni es lo que evangeliza más. Cine es más que explicar la salvación en una cinta magnética de una forma creativa. No es juntar a un grupo de personas que han actuado en teatro, poner unas luces, grabar en HD y editar creativamente. Eso no hace cine. Y el problema está en que en los círculos cristianos, ignorantemente se toma muy mal la crítica. Siempre se dice “no es que critiquen, es cómo critican”. Esto no viene a ser nada más que una excusa para cubrir nuestras miserables debilidades o no querer aceptar que no somos tan buenos como pensamos. No se permite hablar mal de nada ni de nadie, aunque lo que se diga sea cierto, hay que mantenerlo un secreto a voces, porque igual, las nuevas generaciones saben lo mal que está nuestro “arte cristiano” pero saben que si dicen en voz alta lo mal que está, se les tilda de rebeldes.
Nuestra agenda debe ser de redención, no de producción. Una cosa es la redención del arte y otra es mostrar la redención a través del arte (cine, pintura, música–con temas de redención). Está bien producir–hay un mercado cristiano que merece ser servido con temas de interés–, pero las artes las debemos redimir estando en ellas, viviendo en ellas, aportando a ellas, no haciendo una categoría exclusiva a nosotros los cristianos. La verdad, hay una escuela de pensamiento que dice que si no es para todos, probablemente no es arte. Por esa razón creo que la Biblia incluye el erotismo, la sensualidad, la violencia, la sangre, la traición, las violaciones, el amor, el perdón, la redención, porque son historias de todos, es para todos; es arte.
Está bien producir documentales cristianos de interés para una audiencia en general o para una audiencia cristiana. Está bien producir una película que tenga como tema principal la salvación o la redención. Pero sólo porque es película, no nos da licencia de llamarla cine ni esperar que la cultura la acepte como cine.
La artes no las vamos a redimir produciendo temas de redención, (¡es bueno presentar el tema!), las artes las vamos a redimir siendo parte de ellas, llevando a Cristo a ellas. Las artes nunca se redimirán de afuera para dentro. Así como Jesús redime al hombre de adentro para afuera, las artes se redimirán de dentro de ellas hacia fuera, hacia la cultura.
C.S. Lewis dijo: “. . . cualquier cristiano que está calificado para escribir un libro que sea popular y muy leído no importando del tema que sea, logrará mucho más haciendo eso, que escribiendo cualquier cantidad de obras apologéticas.”
Dijo esto para decir que necesitamos cristianos que sean artistas, escritores, grandes contadores de historias. La redención no viene porque la contamos, viene porque la vivimos como artistas. Los ejemplos en que puedo pensar, son parte de un trabajo de “filosofías comparadas en el cine” que tuve que presentar en uno de mis cursos.**
Durante la guerra civil de los Estados Unidos, el General Lew Wallece estaba conversando con el famosos ateo Coronel Robert G. Ingersoll. Ingersoll lo desafió a leer la Biblia para que se diera cuenta que Dios no existía y que todo era una fantasía. Wallece tomó el desafío y estudiando la Biblia, debajo de un árbol, tomando pluma día a día, escribió Ben-Hur. Esta obra pasó a ser una de las películas más importantes en la historia del cine. No sólo “habló” de la redención, hizo arte, produjo arte para redimir las artes. La historia de Ben-Hur, aunque escrita hace más de 100 años, hace ver como anticuadas a muchas de las historias que hoy pretendemos poner en la pantalla y que llamamos “cine”.
Cecil B. DeMille, es considerado en el cine “el Director de Directores” (apuesto que muchos de los que han hecho películas “cristianas” ni saben quién es). En una de sus más celebradas biografías; “Cecil B. DeMille: A Biography of the Most Successful Film Maker of Them All” (Cecil B. DeMIlle: Una Biografía del Director de cine más exitoso de todos), su autor Charles Higham dice: “Siendo un fundamentalista en cuanto a la Biblia se refiere, pero convencido que Dios no era un individuo sino una fuerza para el bien, Cecil decidió infiltrar sus ideas cristianas dentro de la riqueza de las producciones que estaba planificando para la próxima década”.
Esto es redención. Participar de “ricas producciones” (y no es riqueza de dinero sino de “ricas en arte”) y aportar a ellas las ideas, los ideales del cristianismo, vivirlos dentro de esas producciones. Entrar al paisaje y limpiarlo; no hacer un “paisaje cristiano”. La película Los diez Mandamientos nunca se ha considerado una película cristiana, se ha considerado una gran obra de arte. Una producción que no sólo presenta el tema de redención sino que es un eslabón de una cadena a la que los cristianos de este siglo deberían pertenecer que tiene el ideal de redimir las artes.
El tercer ejemplo que quiero dar es el de David Puttnam. Puttnam, estaba en un hospital recuperándose de una enfermedad y leyó en el periódico la historia de Eric Liddell; un atleta escocés que corría para Dios.
Le conmovió tanto la convicción de este hombre que no competía en el día del Señor y no participó en un evento principal sino que corrió otro día en otro evento donde ganó la medalla de oro, que pensó en hacer una película acerca de él. Sin embargo, correctamente pensó que a la gente, a la audiencia no le iba a interesar la historia porque no era suficientemente dramática aunque era una historia “cristiana” acerca del compromiso. Puttnam no le encontraba el ángulo artístico a esta gran historia. (Criterio que falta en nuestro “cine cristiano” al pensar que nuestras historias son suficientes para ponerlas en pantalla). ¡Una “GRAN” historia no hace una obra de arte!
Puttnam entonces decidió investigar más. Encontró la historia del judío Harold Abrahams que también corría en las Olimpiadas de París en 1924 y decidió juntar las dos historias. Uno corriendo para su gloria personal y el otro corriendo para la gloria de Dios.
Carros de Fuego [Charriots of Fire] fue producida (Producida por Puttnam) y llegó a ganar el Premio de la Academia; ¿y de qué era la historia? De un hombre que corría para Dios. El domingo que le tocaba competir por la Medalla de Oro en las Olimpiadas, Liddell predica en la Iglesia Escocesa de París y cita Isaías 40:32 “. . . pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” La frase célebre de Eric Liddell es: “Dios me hizo con un propósito, para la misiones en China, pero también me hizo rápido; y cuando corro, siento su placer.”
Carros de Fuego está catalogada como una gran obra, no como una película cristiana aunque también lo es. Y mientras como cristiano nuestro interés sea hacer películas cristianas en lugar de hacer grandes obras, el género donde catalogarán nuestras producciones será el de “película cristiana” y ganará premios de “mejor película cristiana” lo que llenará de orgullo a sus productores, actores y escritores y será anunciado el premio en todos los medios cristianos, pero que tendrá la relevancia cultural igual a la relevancia que una lágrima tiene en el mar.
Estas últimas tres películas son estudiadas en las mejores academias de cine de Estados Unidos y Europa. Sencillamente arte, que no sólo pretende redimir con el mensaje, sino arte que redime el arte porque es verdadero arte, bien hecho y bello. Es genial, no es solamente “cristiano”. No es sólo una historia cristiana que se grabó en film o HD y “tiene un buen mensaje”. Es arte por bello, por conmovedor, porque “es para todos”.
“Los cielos cuentan la gloria de Dios. . .”, cuentan una gran historia, la cuentan de una forma bella, artística. Los cielos cuentan la gloria de Dios, ¿y nuestras obras qué cuentan? ¿Cómo lo cuentan? Lo que primero define al “cine cristiano”, al “arte cristiano” es que sea “cine”, que sea “arte”. Después de eso, alardeemos de la categoría todo lo que queramos.
El artículo me cae un poco extraño, porque nunca había escuchado a alguien alardear sobe el cine cristiano. Gracias por la información.
Comparto algunos puntos de esta crítica, pero en particular estoy en desacuerdo en uno.
“Es arte por bello, por conmovedor, porque “es para todos”.”
La producción cultural china difiere mucho a la europea y por supuesto a la americana. Lo que para EEUU podría ser arte en China podría ser leida como una serie de garabatos y manchas. Me vienen a la mente algunos cuadros de Rauschenberg y Pollock.
El mismo Van Gogh, aunque ahora apreciemos sus cuadros como arte, en la época nadie le hacía caso. Y lo mismo otro puñado de artistas.
Lo que quiero decir con esto es que dudo de la existencia de “arte para todos”, en el contexto manejado en esta crítica. ¿Guernica sería arte si no hubiera sido pintado por Picasso? Aún avalado por los curadores y críticos, yo no querría ese cuadro en mi casa, por muy “arte” que se detente. Entiendo sus valores plásticos, pero no lo encuentro para arte. Lo mismo aplica para el cine. Naranja Mecánica, tan bella la encuentro que si no fuera por tareas en cursos relacionados con cine, nunca la hubiera visto completa. Y de todos modos es “arte”, para muchos, pero para mí seguro que no.
En contraposición en música, Rachmaninov. Yo sé que disfruto mucho de sus conciertos, para mí califica como arte. Pero si le pregunto a alguien que vive en mi casa de menos dirá “está asesinando el piano. Eso no es arte, olvídalo”. Y si le pregunto a músicos, puede que le guste y puede que no, entonces, cuál arte para todos.
Valores de producción y mediocridad, según una biografía de Cecil B. deMille produjo y dirigió 70 películas, siendo los 10 mandamientos la última. A lo que voy es que yo sí veo como un principio que se empiecen a hacer producciones. No apapacho la mediocridad, pero sí veo con interes y entusiasmo que por ahí empiecen a aparecer producciones cristianas.
En lo que estoy de acuerdo es en el oxímoron de algo que se haga llamar cristiano y no trate de llegar a la excelencia. Que bueno que haya gente que se preocupe por el mercado cristiano, ojalá y los “principios” evolucionen y ya no sea algo mediocre, sino algo que valga la pena.
¡Impresionante! ¡Estoy muy de acuerdo con Junior!
Noel.
El Salvador.
Yo estoy escribiendo un cuento para niños y este mensaje me hizo reflexionar. ¡Esto me provoca ponerle más ganas a mi obra!
Estoy comenzando mi preparación en Cine, Dirección y Producción, y sé que a través de esta reflexión Dios trata de mostrarnos algo… Siempre he chocado con ese “muro” del cristianismo hacia el cine moderno, precisamente porque este cine actual no muestra nada edificante, nada de bendición para nadie, bien sea creyente o no creyente….. y aquí es donde veo el llamado de Dios a los artistas cristianos para comenzar a limpiar el arte involucrándose directamente…. Como dices, una historia cristiana puede ser muy hermosa, pero su impacto debe llegar a todo el mundo, de lo contrario el objetivo se pierde……
El arte fue creado por Dios, o más bien, el arte es una de las manifestaciones de la gloria de Dios…y por lo tanto, son los cristianos quienes deben utilizarla para conquistar al mundo para Él…
Holass
A mi me gusto su critica pues hay respeto, sinceridad y argumentos acertados que a mi me inspiran. En otras palabras se nos esta diciendo que hagamos las cosas con excelencia y que se pongan en el cine cristiano aspectos que la biblia cuando lo hace lo hace con claridad como el sexo por ejemplo.
Felicitaciones Junior me gustaria que me escribas a mi email es un gusto y un honor contactarme contigo. ME gusta el cine tambien.
Ysmael Chuquiruna – Lima Peru.
Esta crítica me parece la más objetiva que leí por mucho tiempo. Estoy estudiando teatro y actuación, me recibo el próximo año de actriz y veo el arte muy diferente desde que me adentré a este mundo. Al igual de como opina Junior Zapata, es un área que abandonaron o dejaron de lado los cristianos por decadas si no es más. Dios nos dió el talento y los dones creativos pero nosotros no aprendimos a utilizarlos para su Reino, más bien, hacemos con ellos lo que nuestro pastor, o el ministerio o la comunidad eclesiástica considera que está bien, gente que quizá no sabe nada de cómo hacer un trabajo artístico o ni que decir de cine. No digo que los cristianos no puedan opinar, pero muchas veces nos desarrollamos en presentar el mensaje y nos olvidamos de hacerlo artístico tratándose justamente que estamos hablando de arte. Considero que a parte de tener la pasión por el arte, deberíamos formarnos en conocimientos técnicos. Muchas veces veo que nos encontramos enfrazcados en esta situación que voy a expresar en términos comerciales para entenderse mejor lo que quiero decir: “Los cristianos tenemos el mejor mensaje (producto), pero tenemos el peor marketing para presentarlo”, por ende a la gente no le interesa, no le conmueve, y mucho menos compra el producto si es que se tomó el tiempo de verlo y lo descarta. Somos ingenuos al pensar que porque tiene un mensaje de salvación es suficiente. Ojo, respeto a la gente que sí se está esforzando en hacer películas, es un esfuerzo tremendo, sólo quiero hacer escuchar mi voz y mencionar que sí necesitamos introducirnos en el mundo artístico y mucho más en el ambiente no cristiano, hay tanta gente que necesita de enviados de Dios a esos ámbitos y que lo que hagamos sea de excelencia para que de gloria a Dios.
Junior, sinceramente cuando lei tu crítica de primera mano me generó un choque bastante fuerte, porque creo que, si bien has puesto ejemplos del buen arte en cine con mensaje cristiano, estas dejando a toda una camada de buenas películas de lado. La más reciente “La Punta de La Lanza” tiene todo lo que mencionas en cuanto a violencia, insultos y realidad cruda, y es una película inspirada en la vida y muerte de Jim Elliot. Esta historia no aparece entre los ejemplos, por lo cual entra en la bolsa de las mediocres peliculas cristianas más comunes. En una palabra, creo que sí tenemos un cine que podría dar bastante más, pero como está concebido para el sector más tradicional de nuestra fe, no queremos arriesgarnos a hacer algo más artístico, sino que pretendemos construir una ficción que se amolde al ideal cristiano. Y esto puede tornarse bastante aburrido.
Muchas de nuestras películas tienen grandes historias, pero nada de ritmo -hace unos meses vi Desafiando a los Gigantes y no se puso buena hasta la primera hora después de empezar- y muy poca riqueza en el aspecto técnico. Así que en ese sentido estoy de acuerdo, pero reafirmo que lo que llamas “el cine cristiano” tiene muchas matices. Hay de todo en la viña del Señor…
PD: No es la idea ponerme en contraria con los otros comentarios. Pero casualmente tengo un blog de cine donde hablo en un post acerca de este tema. Me gustaría que leyera mi nota y continuaramos el debate desde allí.
Saludos…
Después de tantos comentarios, no se si lleguen a leer el mio. Pero ojala Junior o algún editor de la web lo lea. La crítica de Junior me parece iluminada y correcta, pero absolutamente inoportuna.
Dice que las producciones que se estan haciendo, se hacen porque hay un mercado, pero si eso fuera cierto hace tiempo se habría empezado a hacer mas y mejor cine, teatro y miles de artes; pero lamentablemente sólo los libros y los salmistas tienen mercado (aunque si le preguntamos a las editoriales y a los productores de música, nos van a decir que a eso no se le podría llamar mercado)
Las iniciativas de cine a las que se refiere Junior, debemos entenderlas como cine independiente; pues no son parte de la maquinaria de Hollywood (a donde pertenecen los tres ejemplos que menciona; y al que sólo se puede llegar pagando “derechos de piso” para poder ingresar algún guión o proyecto dentro de él).
Como cine independiente, es por definición, explorativo, producido en medio de mil dificultades financieras, que en cine arrastra y condiciona todas las capacidades creativas, de dirección, actuación, montaje, iluminación, edición y post-producción. Y luego, de promoción y distribución, que lamentablemente ha venido a ser lo único que en la actualidad hace relevante una película.
A los críticos siempre se les ha dicho que deberían intentar hacer algo, para demostrar lo que hablan (o escriben), pero como no lo hacen, al menos se espera que con su crítica inspiren, encaminen, motiven y reconozcan a la gente que con coraje hace las cosas o bien los “baje de su nube” si estan subida a alguna.
Pero en el cine cristiano, no hay nube, ni conozco directores o productores de estas películas, que se sientan estar sobre alguna.
El cine cristiano hoy, recien empieza a caminar. Te aseguro Junior que si le das los recursos que tuvieron “Los diez Mandamientos” o “Carros de Fuego” a los cristianos que estan produciendo cine hoy, todas las películas podrían ser calificadas a los premios de la academia. Pero lamentablemente no hay mercado, no hay consumidores constantes, no hay inversionistas, no hay medios que promocionen… sólo hay críticos (y lamentablemente demasiados)
Un abrazo a todos los que se estan atreviendo a hacer películas con mensajes cristianos. A los que puedan hacerlo dentro de Hollywood y a los que lo hagan sólos o con empresas pequeñas. Un abrazo a los que estudian y sueñan con hacer cosas grandes y realmente artisticas. No dejen de hacerlo, que recien hemos empezado a dar los primeros pasos.
Saludos a todos.
Me alegra saber que existen hermanos en la fe interesados en la comunicación audiovisual ¨como expresión artística¨. En mi recorrido por la producción, la dirección y la creación audiovisual, video, cine, audio, ilustración y diseño, ya hace más de 20 años, observo con preocupación la lentitud con la cual los medios que utilizan algunos hermanos en la fe para entregar el mensaje de salvación o dar a conocer el amor de Dios, camina a paso de tortuga mientras el mundo corre como liebre. Considero que hemos sido ingenuos en los medios y más halla de eso, se sigue produciendo bajo el mismo molde ¨religioso¨, considerando algunas excepciones aplaudibles . En mi trabajo llevo muchas horas detrás de la computadora escribiendo, creando, dirigiendo en los sets de filmación y miles de horas en las salas de pos hilando un sin fin de historias. Ante este hecho estoy convencido que se necesita preparación, investigación, estudio, acompañado de una fuerte de inspiración y sentido del arte para contar historias y motivar el corazón del que ve y escucha sin dejar de lado al Espíritu Santo de Dios. Pero, me parase un tanto rudo que no se aplaudan los esfuerzos de aquellos que intentan entrar a la altura de las grandes producciones. Conozco algunos hermanos a los cuales debemos respeto y motivación, pero el generalizar y opinar sin haber tenido la oportunidad de escribir un guión, producir algún corto o participar de la pos del mismo, es como criticar al pastor que tiene el don de sanidad y que públicamente se manifiesta de esta u otra manera, sin yo mismo haber experimentar ese poder y abrir mi boca para hablar de cómo ministrar la sanidad. Sin embargo me alegran sus comentarios, esto nos hará crecer y podrá traer buenos vientos en el arte de contar historias y poder motivar a través de sonidos e imágenes a la búsqueda de Dios. Con amor en Cristo.
creo que si fueramos buenos mayordomos en tooodddo,seria un mundo diferente,comenzando con los cristianos que pensamos que somo los unicos perfectos,la gente que seguia a nuestro senor jesus sabia de arte? no lo creo,que si buena o mala pelicula cristiana,que si tiene o no tiene arte,que le importara mas a DIOS que una mala pelicula cristiana (sin arte) cambie la vida de algunas personas o que una obra de arte cristiana no convierta a nadie solo la aplaudan los eruditos en la materia?? que tengan un buen dia
No Estoy de acuerdo ., ya que el señor junior indica una serie de estudios pero recordemos que hablamos de cine cristiano., la idea señores no es ganar un oscar es algo mejor cambiar la vida de las personas y les comento estas peliculas que no quiero nombrar los adjetivos que le pone el señor junior (cuyos comentarios me parecen de lo mas burdo e inutil)., ayudan a la gente ese es su principal motor ganar almas para dios,que les pasa? acaso creen que a dios le importa un trofeo el quiere cambiar tu vida y estas peliculas lo creas o no lo logran., asi que dejen de escribir con su alto ego y dediquense a ayudar a su projimo que es la idea de estas sagas y por ultimo haganse esta prsgunta creo de verdad en dios? Por que a mi despues de leer sus lineas lo dudo y creanme que el de arriba tambien.
La primer pelicula Cristiana hecha en la Florida Central ( Orlando ) llamada 365 Tiempo Desicivo.. Verano 2010 ( http://www.7venmp.com )Este es el mejor tiempo para hacer trabajos con altura y representar a Cristo con exelencia..
Junior Zapata realmente te felicito por tu critica, estoy totalmente deacuerdo contigo desde el primer hasta el
último parrafo , además de estar impresionada de ver que tus reflexiones han sido exactamente las mias desde
hace mucho tiempo. Soy actriz y estoy por estudiar una maestria en cine. Tengo un proyecto en mente y me encantaria
poder intercambiar ideas contigo. Mi correo es pccv22@gmail.com
Saludos,
Perla
Quiero informar de la Pelicula que se esta produciendo en Orlando Florida , llamada 365 Tiempo Desicivo. Producida por 7ven Multimedia Produtions. Es una Pelicula para toda la Familia, Verano 2010…. Esperala sera muy interesante por el tiempo que estamos viviendo. facebook – 365 lapelicula
jajajaja que bueno, yo tambien pensaba lo mismo ya hace como tres años atras, pero no conseguia apoyo de ninguna fuente, y en muchas ocasiones habia pensado que mis pensamientos me estaban apartando de los caminos del Señor pero esto lo refuerza, mas bien… hasta me motiva…
Difiero de Junior. Está bien que el cine cristiano debe ser de calidad, pero ojo, no podemos superponer la calidad, la excelencia en el arte, sobre el mensaje de evangelizar. En eso estoy de acuerdo con Alex. Las películas que Junior elogió como Carros de Fuego, los diez mandamientos y Ben Hur; tuvieron mucho lujo, mucho arte, muchos premios, pero no creo que mucho de evangelización. Parece que Junior allí superpone el arte, los premios, al evangelio. Me parece que una película que logra las dos cosas: arte y evangelizar es “La Pasión de Cristo”, que por cierto no la mencionó en su larga crítica y no ganó premios a pesar de su calidad, arte y excelencia, pero logró evangelizar a muchos ateos.
hola solo quiero desir q el cine cristiano no deve ser criticado pues lla q es una forma de q el evanjelismo cresca mas rapido dios los bendise
bueno llo soy cristiano evanjelico pentecostes q lla todos sabemos q es uno solo solo quiero desir q el cine cristiano es muy bueno y muy chido lla q en los ultimos años miles se an conbretido en cristianos
hay mira para el q escrisbio en esta pajina tu pajina es muy chafa y ARIBA EL CINE CRISTIANO