AFRICA. La iglesia católica ha decidido hacerle frente a la crisis ocasionada por el VIH y hoy día acoge a 25% de los enfermos de SIDA que hay en el mundo. En la actualidad dirigen 28 hospitales, 235 ambulatorios y 12 leproserías tan sólo en Camerún que acogen a millares de enfermos de sida, en su mayoría pobres como en el resto de África.
Además de los hospitales, ambulatorios y leproserías, la Iglesia mantiene en Camerún 11 casas para ancianos e inválidos, 15 orfanatos y 2 centros de reeducación.
El trabajo de atender estos centros recae en buena parte sobre los 288 religiosos no sacerdotes y 2.190 religiosas que organizan las actividades, mientras los 1.226 sacerdotes diocesanos y los 621 sacerdotes de órdenes religiosas se concentran en la evangelización y los sacramentos. Muchos misioneros que atienden a enfermos de sida, han pagado el precio de haberse contagiado con la terrible enfermedad.
A pesar de que desde la década de los 80 se han llevado a cabo un sin fin de estudios para determinar las causas y los posibles tratamientos para luchar contra esta enfermedad, El virus del VIH es una de las enfermedades y causas de muerte más extendidas en este nuevo milenio. Una enfermedad que no entiende de edad, sexo, nacionalidad, condición sexual ni estrato social.
Mientras los científicos buscan cómo erradicar la enfermedad la iglesia tiene la obligación de asumir su responsabilidad como institución en la que confían millones de creyentes ya que la salud es fundamental para conservar ese don que la iglesia dice tanto valorar, la vida.
Me encanta!!! aunque su fe la tienen mal orientada, si que tienen el don de ayudar a los menos favorecidos, ganando así muchas bendiciones!!!!
mal orientada??bueno,como quiera gracias por las bendiciones.
Es increíble la fueza que el Espíritu Santo le brinda a la Iglesia para dar testimonio del amor de Dios en el mundo.
La fe cristiana enseña que la fe va acompañada de obras, y son precisamente esta últimas las que demuestran que uno tenga fe.
Aquellos que juzgan quien está bien orientado o no deben leer bien su Biblia y abrir los ojos. El testimonio discreto y silencioso de miles de católicos que dan su vida por los más pobres es prueba evidente de nuestra verdad.