(Cristianos.com).- La capacidad de dirigir la propia vida precede al liderazgo estratégico. A cada paso vemos lÃderes que fracasan en nuestra sociedad, desde el desliz de Bill Clinton hasta el engaño de Martha Stewart, desde el colapso de la empresa Enron hasta el escándalo militar en la prisión de Abu Ghraib. De manera similar, muchos problemas en las iglesias tienen su origen en las fallas del liderazgo.
«Si uno no puede liderarse a sà mismo, tampoco será efectivo al liderar a otros. El liderazgo de uno mismo precede al liderazgo estratégico». Con esta perspectiva Michael Slaughter, pastor principal y el fundamental visionario de la Iglesia Metodista Unida Ginghamsburg, explica su modelo para la vida diaria, que adaptó de los Salmos del Ascenso.
Sus cinco prácticas para la vida promueven el equilibrio y el aprendizaje y son las bases para lograr una dinámica para vivir que nos permita avanzar:
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- La devoción a Dios
- La disposición a aprender durante toda la vida
- La inversión en las relaciones clave
-  La visión para el futuro
-  El hacer ejercicios y mantener una alimentación adecuada
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Ellas nos recuerdan, por ejemplo, que el liderazgo no tiene que ver con un privilegio adquirido.
Todo seguidor de Cristo necesita encontrar las prácticas de disciplina personal que le permitan alcanzar una dinámica para la vida y que le guarden contra la tentación de empequeñecer el sueño de Dios.
«Dios no puede conducir un auto que este estacionado», dice Slaughter. «Dios está buscando gente que esté dispuesta a poner sus vidas en movimiento para que él las pueda conducir».
Estas herramientas de liderazgo le inspirarán y le mostrarán su integridad, su vitalidad y su enfoque estratégico como lÃder.
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