«El talento nunca es suficiente» fue uno de los libros que leà el año pasado y enÃa su reseña pendiente desde entonces. De su autor, John Maxwell, ya anteriormente habÃa hablado en este espacio. Una idea errónea muy común en estos tiempos es que las personas con talento (los que sacan las mejores notas en la escuela, los que anotan más puntos en el juego, los que nacen con ese don sobrenatural para las artes) tienen un futuro garantizado, pues con el tiempo, serán cada vez mejores. Maxwell evidencia el error en esa forma de ver el talento y lo pone en perspectiva explicando 13 aspectos complementarios (entre ellos: fe, iniciativa, enfoque, preparación, práctica, perseverancia y carácter) que son igualmente necesarios para que el talento no se desperdicie. (Con el talento se nace, pero lo demás requiere ser cultivado con sacrificio.)
Un detalle a favor del libro es que, contrario a los tomos de liderazgo y auto-superación que abundan en las librerÃas, este ofrece algo más que caricias para el ego del lector o la repetición de mantras del tipo «tú puedes llegar a la cima»; habla claramente del trabajo duro y del sacrificio como elementos necesarios pero hablando claramente del trabajo duro y el sacrificio como elementos necesarios para llegar a ser todo lo que Dios quiere que seamos.
El libro no es una gran joya a nivel literario (se nota de lejos que no fue escrito por él, sino por Charlie Wetzel, su ghostwriter («escritor asistente»), y le falta ese toque personal. Aun asÃ, contiene lecciones muy valiosas, y por la forma en que fue arreglado puede servir para estudios en grupo o lecturas diarias. Cada capÃtulo está explicado con historias de personalidades de la polÃtica, los deportes y la historia americana que poseà algún talento en determinada área y para llegar a hacer lo que hizo tuvo que desarrollar algún complemento. Ampliamente recomendado.

