Ciudad del Vaticano (Cristianos.com).- El papa Benedicto XVI no quedó en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo elaborada por la revista ‘Time’.
Como su nombre lo indica la lista de las 100 personas más influyentes, es un listado de las 100 personas más influyentes a nivel mundial en los diferentes años. Dicha lista se inició en el Centro Kennedy en Washington, D.C. el 1 de Febrero de 1998. La primera lista fue publicada en 1999 con las 100 personas más influyentes del siglo 20. Y en el 2004 la revista decide hacer la lista de manera anual.
Para la conformación de la lista se seleccionan 20 personas en cada una de las 5 categorÃas (para el gran total de 100 al año). Las categorÃas incluidas son: LÃderes y Revolucionarios, Constructores y Titanes, Artistas y Personas del Espectáculo, CientÃficos y Pensadores, y, Héroes e iconos.
En la reciente lista publicada la semana pasada por la revista Times, el papa no aparece y aunque para muchos la noticia es una sorpresa, para el Vaticano no lo fue.
“Considero que es una muy buena noticia que el Papa ya no integre la lista, porque los criterios utilizados son totalmente ajenos a una evaluación de la autoridad religiosa y moral del pontÃfice”, afirmó el portavoz del Vaticano Federico Lombardi.
“Estoy complacido que el papa no está allà porque el criterio usado tenÃa absolutamente nada que ver con la autoridad moral y religiosa del papa”, agregó.
Tras la inclusión a la lista de los nombres de lÃderes religiosos como el Dalai Lama y Bartolomé I, Patriarca ortodoxo de Constantinopla, el portavoz indicó que la presencia de estos dos lÃderes religiosos se debe a “criterios diferentes”: el Dalai Lama ha sido incluido por su batalla a favor del “reconocimiento de los derechos de un pueblo”, mientras que de Bartolomé I se ha valorado “su compromiso en defensa de la naturaleza”.
Editado por Fayra Castro, Coordinadora editorial de la revista Mercado Cristiano, una publicación de Cristianos.com

A mi modo de ver el hecho de que el Papa no esté dentro de los 100 más influyentes se debe a la poca simpatÃa que tiene entre la sociedad. Lo digo con respeto, pareciera ser que la personalidad arrolladora y carismática del ya fallecido Juan Pablo II ha sido difÃcil de igualar por su sucesor.