Reseña del libro: Tal como el Jazz, Donald Miller
Por: Rafael Pérez, Jr.
Blog: Jesus.com.do
Recibí el libro hace dos días, y cuando lo tuve en mis manos, inmediatamente leí el primer capítulo. Si no hubiera sido tan corto, al punto de animarme a continuar con el segundo, lo hubiera dejado de lado. Pensé que con tantos asuntos que tengo pendientes no estoy como para darme el lujo de entregarme a una voz que me relata sus experiencias personales, banalidades varias como que nació con una vejiga pequeña, y por eso mojó la cama hasta los 11 años; o que su padre se fue de casa cuando todavía era un niño.
Después comprendí una verdad redonda: solo a través de las experiencias personales, subjetivas, como son, se puede explicar la espiritualidad sin hablar mentiras o utilizar los artilugios del mago. Hoy, más que nunca, hacen sentido aquellas palabras que pronunció un joven que recién acababa de abrir sus ojos a la luz del sol: «solo sé que yo era siego, y ahora
veo».
Su lectura es ágil y se digiere fácil, pero no se confundan, cada capitulo corto, de los 20 que componen el libro, envuelve uno o dos párrafos inolvidables de esos que hay que hay que marcar, pues se tiene la certeza de que pronto se volverá a ellos, a buscarlos releerlos y recordarlos.
Uno de los puntos más destacables de este libro es que no trata de explicar la espiritualidad, o de «venderla», como si fuera un nuevo detergente o una licuadora, sino que solo la comparte con el que quizás sea el argumento más fuerte, valioso y frágil del mundo; como el cristal: las experiencias personales. En este sentido es volver a los inicios, a hablar con humildad de aquellas cosas que hemos «experimentado» en nuestro caminar con Jesús.
Expone sus argumentos sin un folio de documentación técnica como prueba, al contrario, utiliza la vida y experiencia de su autor y sus amigos como testimonio. Como si de una canción de Jazz se tratara, ellos van tejiendo con sus vivencias una melodía agradable, que hace sentido y alcanza la armonía a pesar de no haber sido ensayada ni premeditada. Hablan de creer en Dios y dejarse encontrar por él como la cosa más natural del mundo, tan natural y real como el correr del agua en un río o la brisa que nos roza la cara, ¡o las relaciones sexuales entre pingüinos!
Es un libro sobre el cristianismo, pero sin la parafernalia del evangelista, el armazón argumental —a prueba de balas— del tratadista y mucho más cercano que cualquier tomo de teología bíblica y sistemática. Un monologo sincero narrado con una voz casi infantil la cual recuerda la inocencia profunda del principito.
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