Por Manuel Quintero
Especial para ALC
ATENAS, may 10 (alc). Proveniente de Jerusalén, una cruz hecha con fragmentos de olivos que fueron arrancados para la construcción del “muro de seguridad” israelí, llegó por barco al centro Aghios Andreas la mañana de este martes 10 de mayo, para iniciar la conferencia mundial sobre misión y evangelización.
La intención de los líderes cristianos de Tierra Santa que participaron en el proyecto, es que la cruz sea un símbolo de la historia y la realidad de pueblos que viven en situaciones de injusticia, señaló el Rev. Chris Fergusson, un pastor de la Iglesia Unida de Canadá que trabaja en el Centro Ecuménico de Jerusalén.
Por eso la decisión de que fuera confeccionada por artesanos cristianos de Belén, cuyo bienestar es amenazado por el muro de seguridad, destacó. El 9 de julio de 2004, la Corte Internacional de Justicia de Haya dictaminó que el muro que Israel construye en Cisjordania debía ser derribado y pidió la intervención de las Naciones Unidas para detener un proyecto que, según expresó, impone muchas penurias a miles de palestinos.
Los trozos de madera de olivo utilizados en la elaboración de la cruz –que tiene cinco metros de altura– representan la destrucción de vidas y propiedades en Palestina, dijo Fergusson. Unas cincuenta hectáreas de olivares fueron arrasadas para la construcción del muro en un área próxima a Belén.
La cruz encarna el clamor de gente que vive bajo una sofocante opresión, pero que, a pesar de su situación de fragmentación, son capaces de reconstruir la esperanza, agregó.
El significado ecuménico de la cruz fue enfatizado por el sacerdote Peter Ashton, miembro de la Custodia Franciscana de Tierra Santa. “Esta cruz ha sido ingeniosamente construida colocando juntos trozos de madera de olivo: un claro recordatorio para todos nosotros de que nuestro testimonio es más positivo y efectivo cuando el mundo puede ver que nuestras iglesias trabajan juntas”, dijo el padre Ashton en sus palabras a los participantes en la conferencia.
“La cruz es una muestra de nuestro amor y de nuestras oraciones para que Dios les bendiga ricamente y guíe sus deliberaciones. Fue fabricada por artesanos cristianos de Belén, cuyas vidas están amenazadas por la situación prevaleciente en Tierra Santa.”, añadió.
El árbol de olivo, que llega a alcanzar los tres metros de altura, con hojas de color verde brillante, crece en Tierra Santa y puede sobrevivir hasta 2000 años. Conocido por su robustez, es una madera hermosa con granos de colores que van del rosado al negro.
En el huerto de Getsemaní, donde Jesucristo oró en compañia de sus discípulos (Mateo 26, 36), se conservan varios olivos multicentenarios que probablemente fueron testigos de aquella singular y dramática escena.