Lectura: Jeremías 23:16-23
La Biblia En Un Año: Daniel 5-7, 2 Juan
¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mis prados! . . . –Jeremías 23:1.
En 1517 Martín Lutero clavó sus 95 Tesis en la puerta de la iglesia del castillo en Wittenberg. Lutero se dio a conocer como reformador, y nosotros recordamos su osada posición como un momento decisivo en la historia de la Iglesia.
El apasionado sacerdote demostró gran valor al escandalizarse ante la práctica de la iglesia de vender perdón por medio de las indulgencias, las cuales permitían a la gente pecar intencionadamente a cambio de dinero.
La pasión de Lutero por detener estas prácticas no lo hicieron popular entre las autoridades religiosas de su época. De hecho, sus esfuerzos dieron como resultado una serie de intentos para acallarlo.
Mucho antes de Lutero, el profeta Jeremías sintió el poder de la Palabra de Dios en su corazón “como fuego ardiente encerrado en mis huesos; hago esfuerzos por contenerlo, y no puedo” (Jeremías 20:9).
Vivir para Dios es cuestión de gracia y perdón, pero también es cuestión de adoptar posturas osadas por la verdad.
El tener la Palabra de Dios en nuestro corazón no siempre da como resultado sentimientos cálidos y agradables.
A veces su verdad se convierte en un fuego llameante que nos hace desafiar la corrupción, incluso si somos atacados por ello. –JAL
ES MEJOR DECLARAR LA VERDAD Y SER RECHAZADO QUE DETENERLA PARA SER ACEPTADO.
Tomado y adaptado de Nuestro Pan Diario, las citas bíblicas se transcriben de la Nueva Versión Internacional, por Osvaldo Carnival
