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La Dicha

En Ti se halla, Señor, la fuente clara,de la felicidad y bienandanza,gozada sobre el sol, viendo tu cara,gozada bajo el sol, en tu esperanza. De esta dulce esperanza se derivala que goza el mortal aca en el suelo,raudal limpido y puro de agua viva,de indeficiente origen en el cielo. Sediento vengo a estar de tus raudales,que la [...]

En Ti se halla, Señor, la fuente clara,
de la felicidad y bienandanza,
gozada sobre el sol, viendo tu cara,
gozada bajo el sol, en tu esperanza.

De esta dulce esperanza se deriva
la que goza el mortal aca en el suelo,
raudal limpido y puro de agua viva,
de indeficiente origen en el cielo.

Sediento vengo a estar de tus raudales,
que la fragua del mundo me ha quemado,
y se me abrasa el pie en los arenales,
y se me abrasa el pie con el pecado.

Dime, Padre de luz, delicia mia,
do encontrare tu sombra deliciosa
en el fatal ardor de mediodia,
que marchita mi edad cual debil rosa;
hasta que el declinar la tarde triste
de mi vida infeliz, rotos mis lazos,
en medio de la gloria que te asiste,
merezca reposar entre tus brazos.

Que en ti se halla, Señor, la fuente clara
de la felicidad y bienandanza,
gozada sobre el sol, viendo tu cara,
gozada bajo el sol, en tu esperanza.

3 comentarios sobre “La Dicha”

  1. Si hubieras preferido: “Sediento, vengo a estar en tus raudales”, no crees que tendría mejor sintaxis y ritmo?. En general, me parece bien estructurado, de alabanza coloquial, endecaśilado y muy bien rimado


  2. Laura Dávila

    Este es un fluir de palabras vivientes, que me inspiran buscar el rostro del Señor, pues recuerdo cómo sedienta corrí a su altar un sin fin de veces, y ÉL con su eterno amor me sació, Sí! en Él se halla la fuente clara de la felicidad, viendo su rostro, fortaleciéndome en su esperanza. EXCELENTE!!!!!!!!!! Dtb.


  3. Laura Dávila

    Excelente, es hermosa La dicha de correr a su fuente y ser saciado, al leer las lineas de este poema solo me queda levantar mis manos al cielo y reconocer la misericordia de mi DIOS. DTB


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