Las pruebas en la vida cristiana

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Basado en Génesis 22: 1-18

INTRODUCCION:
Más de 250 veces se registra en el N.T. la palabra discípulo. Este término significa “Uno que aprende, un alumno, un aprendiz.” Su uso en la Biblia, destaca el hecho, de que la vida cristiana es una vida de escuela, en la cual todos los salvos somos alumnos, y el maestro es Dios mismo.

Puesto que en todo aprendizaje, para avanzar, los maestros necesitan corroborar en sus alumnos los contenidos mínimos o principios elementales de una materia, para ello se somete a pruebas o exámenes periódicos o continuos. A la vez, las pruebas sirven también a los alumnos para mejorar sus destrezas y obtener una calificación.

Complementando esto del proceso enseñanza aprendizaje diremos que es casi imposible enseñar a alguien que cree que ya se lo sabe todo. Las pruebas lo revelan el grado de conocimiento que un estudiante a logrado en una asignatura oficial. Las pruebas o exámenes permiten que el estudiante crezca en el conocimiento y en la dedicación.

Existe un paralelismo entre las escuelas humanas y la escuela de Dios. Pero hay una importante diferencia en la Escuela de Dios, él no necesita probarnos para darse cuenta de nuestros progresos espirituales, porque ya nos conoce. Pero como nos conoce y nos ama tanto, para nuestro bien y para nuestro crecimiento espiritual nos somete a pruebas. Un pasaje instructivo respecto a las pruebas es precisamente el capítulo 22 del libro de Génesis en su primeros 18 versículos. Probó Dios a Abraham. El hebreo probar, significa una prueba que revelaría la fe de Abraham como nada todavía lo había hecho. Importante observar que es lo que aprendemos de esta prueba a la cual fue sometido Abraham.

1-Aprendemos que nuestras pruebas revelan hasta que punto somos libres de la idolatría. La ciudad natal de Abraham, Ur de los Caldeos, localizada a unos 200 Km. de la presente desembocadura del Río Éufrates, a 160 Km. al sudeste de Irak, ciudad comercial y progresista. Los habitantes volcados a la idolatría extrema, realizaban sacrificios humanos y adoraban al dios-luna Sin. Existen algunos escritos que denotan los nombres de los días de la semana, como provenientes de la mitología de este pueblo. Los arqueólogos han desenterrado fabulosos tesoros del mundo idólatra de Ur, y que Abraham fue llamado a abandonar. De allí se trasladó Abraham y su familia para asentarse en tierras de Canaán. Con esa decisión demostraba que daba a Dios suprema lealtad. ¡Era libre de la idolatría! (Josué 24:2-3).

Pero años después, Dios le dio en la vejez de Sara un hijo. El corazón de Abraham se había entrelazado estrechamente con la vida de su hijo. Un día de esos.

¡Dios le mandaba sacrificarlo!. Abraham sabía lo que eran los sacrificios religiosos en su tierra natal. La prueba debía demostrar a quien amaba más, a Dios o a Isaac su hijo. De nuevo se enfrentaba con la tentación de idolatrar.

Aplicación a nuestras vidas

Así también nos sucede a nosotros. En nuestra conversión renunciamos toda otra lealtad que no sea la de Dios. Pero la vida es cambiante. No tardan en asomarse, nuevos vínculos con otras personas, circunstancias, compromisos laborales, logros personales que nos tientan a darles nuestro supremo afecto y lealtad. La reacción en tales situaciones revela hasta qué punto somos libres de la idolatría.

2-Aprendemos cómo triunfar cuando somos probados.
Para triunfar cuando somos probados, necesitamos obedecer a Dios. (Génesis 22:2) La orden de sacrificar a su hijo debe haber sido incomprensible y extremadamente traumática para Abraham. Y durante tres días que duro el viaje hacia el lugar que Dios le había indicado, no podemos menos que pensar que aumentaba su dolor (Génesis 22:3-8).

Aplicación a nuestras vidas

En nuestro caminar hacia la montaña de la prueba, los días se hacen más largos, caóticos e insostenibles. Aunque no comprendamos lo que está sucediendo, y aunque nos duela, debemos obedecer. Para triunfar cuando somos probados, necesitamos confiar en Dios. Al tercer día de viaje, Abraham “Alzo sus ojos y divisó el lugar de lejos” A pesar de todo, tuvo confianza. Los tres días implica la prolongación de la prueba pero también una obediencia y una confianza sostenida. Así debemos confiar nosotros alzando los ojos de la fe y divisar de lejos el propósito de Dios, debemos creer que nos ama y todas las cosas nos ayudan a bien, esto es a los que conforme a sus propósitos somos llamados (Romanos 8:28).

3-Aprendemos que las pruebas tienen una salida de parte de Dios.
Ya a punto de clavar el cuchillo en el corazón de Isaac, el ángel de Jehová le detuvo. (Génesis 22:12) La salida de las pruebas siempre surge de la voluntad de Dios, no hay nada escrito con relación a como Dios diseña cada salida. No se conoce el límite de la prueba, pues el tiempo Kairos es el tiempo de Dios, nuestro tiempo es Cronos de los griegos (de allí cronómetro, reloj) este tiempo es medible, cuantificable, pero en cuanto a las pruebas de Dios son procesos que pueden ser variados en horas, meses y hasta años. El momento exacto de la intervención de Dios, es un instante que esta lleno de significancia para todo creyente en la escuela de Dios. A sus espaldas vio al carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. (Génesis 22:13 b). (1 Corintios 10:13) La salida de las pruebas las provee Dios, y en el
momento de Dios. Dios proveerá, fue un lema de toda la vida de este patriarca bíblico, y desde entonces lo ha sido en la vida de muchos cristianos en el mundo. Mientras el método de Dios en las pruebas, sigue sorprendiendo a todas las generaciones, debemos ser muy pacientes para resistir el espera de Dios.

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