HANNOVER, Junio 2, 2003 (alc). Tenemos que volver a dirigir nuestras miradas al Sur, afirmó el reverendo Raúl Suárez Ramos, director del Centro Martin Luther King Jr; en un mensaje que leyó durante la celebración del 62 aniversario del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), el pasado miércoles.
El acto tuvo lugar en la Catedral Episcopal de la Santísima trinidad, en el barrio habanero de El Vedado. Suárez aludió así a que las iglesias evangélicas cubanas, en el momento del rompimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, tras el triunfo revolucionario, quedaron desamparadas por las llamadas iglesias madres, pero comenzaron a construir un camino de identidad propia; fortaleciendo las relaciones intereclesiales con Latinoamérica.
“Pero después, las manecillas del reloj han vuelto a dirigirse hacia el Norte y eso resulta peligroso”, agregó. “Hay que regresar las manecillas de nuestro reloj al Sur, de donde regresamos con nuestras maletas más ligeras, pero con el amor de hermanos y hermanas más pobres que nosotros que nos inspiran a compartir lo que tenemos, porque ello nos ayudaría a recuperar el sentido de nuestra identidad”, expresó Suárez.
Calificó como “una realidad desgarradora” el actual fraccionalismo que sufre el proestantismo cubano, a partir de lo que denominó un “neoliberalismo eclesiástico y teológico”, que atenta contra un verdadero ecumenismo y la unidad de los cristianos y propicia la división en las llamadas iglesias históricas.
“No me puedo imaginar qué sucederá con la vida de las 53 denominaciones evangélicas con personalidad jurídica que existen en Cuba si, mañana, se aprobara una ley que legalizara a todos esos nuevos grupos, muchos de ellos alentados desde el exterior, que actualmente funcionan en la ilegalidad, advirtió.
“El fraccionamiento o la unidad de la iglesia no la determinan las autoridades, sino la actitud de los creyentes frente a las nuevas tendencias”, afirmó.
El pastor bautista y también diputado al Parlamento cubano, expuso una serie de aspectos que, desde su opinión, pudieran contribuir al fortalecimiento del ecumenismo y llamó al Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), a fortalecer su poder de convocatoria, para que se logre una reflexión bíblico-teológica acorde a las urgencias de los tiempos.
También planteó la necesidad de un nuevo encuentro con la más alta dirección del país, en el que las iglesias expresen sus preocupaciones y se fortalezca el diálogo iniciado en el año 91, cuando el presidente Fidel Castro se reunió con un grupo de líderes religiosos-
Tal encuentro, opinó, es necesario, ” a fin de que podamos exponer nuestra visión actual sobre la problemática cubana, dentro de la cual está inmersa la iglesia, y donde podamos reafirmar, dentro del nuevo contexto nacional y latinoamericano, nuestra identidad y nuestra histórica vocación patriótica como cristianos cubanos.”
“Debemos tener bien claro que la opción de la iglesia es la del Reino de Dios y su justicia, algo que no podemos perder de vista. El Reino no se agota en ningún sistema socio-político, aunque pueden existir proyectos en los cuales existan signos de él” puntualizó.
Suárez recordo que en años 90, cuando se produjo la crisis del campo socialista, hubo el desafío de la superviviencia en aras de la soberanía del pueblo, cuando el producto bruto de la economía descendió de un 67 por ciento alcanzado en 1989 a un 34 por ciento y las empresas estatales funcionaban con una tecnología soviética anacrónica.
También esa época, señaló, fue un desafío para la iglesia, a partir del cual comenzó a ver su vocación de servicio a la comunidad con un sentido más profundo.
“Ahora, cuando el país se recupera con el vertiginoso desarrollo del turismo y las empresas mixtas, debemos preguntarnos qué tipo de sociedad vamos a tener en Cuba y cuál ha de ser nuestro futuro inmediato y el de América Latina, sumida en las nuevas políticas neoliberales. Pero también tenemos que meditar en qué tipo de iglesia queremos para el futuro y qué tipo de iglesia espera el pueblo de nosotros”, enfatizó.
“En este sentido el Consejo de Iglesias de Cuba tiene que ser una institución misiológica que responda a las nuevas necesidades de un ecumenismo más pleno”, afirmó.
En el acto hicieron uso de la palabra tres de los presidentes anteriores del CIC, quienes, junto con el reverendo Suárez, llevaron sobre sus hombros la responsabilidad de ese organismo ecuménico en momentos diferentes. Orestes González, Adolfo Ham y Pablo Odén Marichal, relataron cómo la dirección del Consejo había obrado de una manera definitoria en sus vidas y señalaron como momentos cumbres de la última etapa la Celebración Evangélica Cubana y la mediación para el regreso a Cuba del niño balsero Elián González.
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